El Mensajero
Cultura

La voz que cuestionó el todo, Gabo Ferro

El 6 de noviembre de 1965 nació en Buenos Aires Gabo Ferro, músico, poeta e historiador que dejó una marca indeleble en la canción argentina. Su vida fue un manifiesto de libertad: cantó con fuerza, escribió con lucidez y pensó con el corazón.

Hijo de un trabajador de frigorífico del barrio de Mataderos, Gabo se formó entre la historia y la música. Su obra rompió moldes, entre la rebeldía del punk y la profundidad del pensamiento. “Cantar es un modo de pensar con el cuerpo”, decía, y esa fue siempre su bandera.

A comienzos de los años noventa fundó la banda de hardcore Porco, un proyecto breve pero intenso. Tras su disolución, se alejó de los escenarios durante casi una década para dedicarse a la docencia y a la investigación histórica. En 2005 volvió a grabar como solista con Canciones que un hombre no debería cantar, un título que ya anticipaba su desafío a las normas y mandatos sociales.

Su discografía —que incluye joyas como Todo lo sólido se desvanece en el aire, Amar, temer, partir, La aguja tras la máscara y El lapsus del jinete ciego— es una travesía por la memoria, el amor, la pérdida y la dignidad. En “Ni siquiera entre mis cosas” escribió: “No quiero dejar testamento, quiero dejar presencia”.

Esa presencia lo define. Gabo no militó desde la política partidaria, pero su mirada fue profundamente progresista y humanista. Cantó por los cuerpos libres, por la igualdad y por la diferencia. En una entrevista dijo: “Cada canción es una forma de resistencia. Y resistir, a veces, es simplemente no callarse.”

Además de músico, fue un investigador apasionado de la historia argentina. En su ensayo Barbarie y civilización exploró los monstruos y los miedos del siglo XIX para hablar del presente: de los cuerpos disciplinados, de los discursos que excluyen, de las heridas que todavía sangran.

Su último disco, Su reflejo es el lobo del hombre (2019), condensó toda su potencia poética y su mirada filosófica sobre el poder y la vulnerabilidad. En uno de sus versos escribió:“Donde hay herida, hay puerta. Donde hay puerta, hay salida.”

Gabo Ferro falleció el 8 de octubre de 2020, a los 54 años, pero su obra sigue viva. Cada canción suya parece dialogar con el tiempo presente. Su legado no busca homenajes solemnes, sino oídos atentos y corazones dispuestos.

Recordarlo hoy es celebrar una forma de estar en el mundo: sensible, rebelde, generosa. Porque Gabo no solo cantó canciones, cantó preguntas. Y en cada una de ellas sigue latiendo su voz.

Te puede interesar