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CORMECOR: gestión de residuos y compromiso ambiental para una Córdoba más sostenible

En el Mes del Ambiente, Constanza Mia, presidenta de CORMECOR, comparte su visión sobre los desafíos de la gestión integral de residuos, la importancia de la economía circular y el compromiso ciudadano para construir una Córdoba más sustentable.

Hablar de residuos es hablar de ambiente, pero también de oportunidades, inclusión y transformación social. En el marco del Mes del Ambiente, Constanza Mias, presidenta de CORMECOR, reflexiona sobre los desafíos que enfrenta Córdoba en materia de gestión de residuos y el papel clave que cumplen los ciudadanos en el cuidado del entorno.

Su historia personal tiene una particularidad que la distingue: antes de ocupar uno de los principales espacios de conducción en la gestión ambiental de la provincia, estuvo vinculada al trabajo de recuperación y reciclaje de materiales. Esa experiencia le permitió conocer de cerca una realidad que hoy aborda desde la gestión, aportando una mirada integral y comprometida.

En un ámbito históricamente liderado por hombres, Mías se ha consolidado como una referente de la gestión ambiental y la economía circular, promoviendo iniciativas que combinan innovación, sustentabilidad e inclusión. Desde ese lugar, analiza la situación actual de los residuos urbanos y los desafíos que Córdoba deberá afrontar en los próximos años.

— Córdoba genera miles de toneladas de residuos sólidos urbanos por día. ¿Qué pasaría ambientalmente si no existiera un sistema de tratamiento y gestión como el que lleva adelante CORMECOR?

— Sin un sistema de gestión integral como el que funciona en el Complejo Ambiental Piedras Blancas, Córdoba enfrentaría una crisis ambiental y sanitaria muy grave. Los residuos terminarían en basurales a cielo abierto, generando contaminación del suelo, del agua y del aire. La gestión de los residuos no consiste únicamente en recolectarlos; implica tratarlos de manera segura para proteger la salud de la población y el ambiente.

— Mucha gente todavía cree que “la basura desaparece” cuando pasa el camión. ¿Qué realidad debería conocer la sociedad sobre el impacto de los residuos?

— La realidad es que los residuos no desaparecen. Todo lo que generamos diariamente requiere un tratamiento técnico y ambiental complejo. Muchas veces existe una contradicción: todos producimos residuos, pero nadie quiere cerca una planta de tratamiento o disposición final. Sin embargo, estas infraestructuras son indispensables para cualquier ciudad moderna. Gestionar residuos requiere inversión, tecnología, planificación y compromiso ciudadano.

 

— ¿Cuál es hoy el daño ambiental más grave que producen los malos hábitos de consumo y descarte?

— Uno de los principales problemas es el crecimiento constante del volumen de residuos que se generan diariamente. Esto incrementa la presión sobre los sistemas de disposición final y aumenta los riesgos de contaminación. Además, muchos materiales reciclables terminan enterrados y los residuos orgánicos generan emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente metano. Por eso es fundamental avanzar hacia hábitos de consumo más responsables y fortalecer los procesos de recuperación y valorización.

— ¿La sociedad realmente entiende la magnitud del problema ambiental que generan los residuos o todavía falta conciencia?

— Se ha avanzado mucho en materia de conciencia ambiental, pero todavía queda camino por recorrer. Muchas personas ven solamente el momento en que el camión recolector pasa por sus casas, pero desconocen todo el trabajo técnico que existe detrás para garantizar una disposición final segura. La educación ambiental sigue siendo una herramienta fundamental para comprender la dimensión real del desafío.

— Cuando una persona no separa residuos en su casa, ¿qué consecuencias concretas tiene eso para el ambiente y para las ciudades?

— Cuando no se realiza la separación en origen, muchos materiales reciclables pierden la posibilidad de ser recuperados porque se mezclan con residuos orgánicos. Eso incrementa el volumen destinado a disposición final y reduce las oportunidades de reciclaje y economía circular. Separar correctamente permite disminuir el impacto ambiental, optimizar recursos y mejorar la eficiencia de todo el sistema de gestión.

— Si Córdoba no cambia sus hábitos ambientales en los próximos años, ¿qué escenario podríamos enfrentar?

— El crecimiento de la generación de residuos será cada vez más difícil de sostener. Esto implica una mayor presión sobre la infraestructura ambiental, mayores costos para los municipios y riesgos crecientes de contaminación. Por eso es necesario avanzar hacia modelos de economía circular, reducción de residuos y separación en origen. La infraestructura es importante, pero el cambio también depende de las decisiones cotidianas de cada ciudadano.

— ¿Cuál fue el dato o la situación más impactante que le tocó ver trabajando en gestión ambiental?

— Tomar dimensión de las toneladas de residuos que ingresan diariamente al Complejo Ambiental Piedras Blancas es realmente impactante. Eso permite comprender que el problema ambiental no es algo lejano, sino una realidad cotidiana. También genera preocupación ver la cantidad de materiales reciclables que todavía terminan en disposición final por falta de separación en origen.

— ¿Se puede transformar la basura en una oportunidad económica y ambiental real para Córdoba?

— Sí, absolutamente. Hoy los residuos pueden transformarse en recursos a través del reciclaje, la valorización y la economía circular. En el Complejo Ambiental Piedras Blancas funciona un Parque de Economía Circular donde ya operan industrias dedicadas al aprovechamiento de distintos materiales. También existen proyectos vinculados a la generación de energía a partir del gas producido por los residuos. Esto demuestra que los residuos no deben verse únicamente como un problema, sino también como una oportunidad para generar empleo, innovación, desarrollo productivo y soluciones ambientales sostenibles.

Un compromiso de todos

En el Mes del Ambiente, el mensaje de Constanza Mía es claro: la gestión de residuos es una responsabilidad compartida. Mientras la infraestructura y la tecnología avanzan para dar respuestas a una problemática cada vez más compleja, el compromiso ciudadano sigue siendo una pieza fundamental. Separar residuos, reducir el consumo innecesario y apostar por prácticas más sostenibles son acciones simples que, multiplicadas por miles de personas, pueden generar un impacto positivo para el presente y el futuro de Córdoba.

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