Por Gustavo Billarruel
En el marco del Día del Locutor, que se conmemora cada 3 de julio en Argentina, El Mensajero VM conversó con la locutora cordobesa Rocío Pelliza, una joven profesional que transita sus primeros pasos en el mundo de la comunicación con la convicción de que la voz cobra sentido cuando está al servicio de los demás. En una charla atravesada por la calidez y el entusiasmo, compartió su recorrido, los desafíos de abrirse camino en la profesión y su mirada sobre el verdadero valor de comunicar.
Sonríe con facilidad. Habla con el mismo entusiasmo con el que descubre nuevos desafíos y encuentra en cada respuesta una oportunidad para seguir creciendo. La conversación fluye sin apuros y alcanza para comprender algo esencial: para Rocío Pelliza, comunicar nunca fue solamente hablar; es, ante todo, una forma de encontrarse con los otros.
Su recorrido recién comienza, pero detrás de cada respuesta aparecen años de búsqueda, formación y una mirada muy clara sobre el papel que la comunicación ocupa en la sociedad. La protagonista de esta historia es ella: una joven locutora que forja su lugar en la profesión con la convicción de que la voz adquiere verdadero sentido cuando está al servicio de las personas.
“¿Quién es Rocío Pelliza y cómo te presentarías ante quienes todavía no te conocen?”
—Hola, ¿cómo están? Mi nombre es Rocío Pelliza y, para quienes todavía no me conocen, podría decir que soy una persona multifacética. Tengo muchos intereses: algunos ocupan un lugar más central en mi vida y otros aparecen de manera más ocasional, pero todos forman parte de quién soy.
También soy una persona muy curiosa. Me gusta aprender sobre lo que hago, sobre mí misma, sobre quienes me rodean e incluso sobre esas pequeñas cosas que, aunque parezcan simples datos, despiertan mi interés. Disfruto conocer, preguntar y seguir descubriendo.
Soy bastante intensa, tanto en lo que siento como en lo que hago. Vivo las cosas con mucha pasión y creo que esa es una de las características que mejor me define.
Entre todos esos intereses, la comunicación ocupa un lugar muy importante. Me apasiona la locución y por eso decidí estudiarla. Hoy me desempeño como locutora y comunicadora, aunque también desarrollo otros caminos que, según el momento, funcionan como hobby o como trabajo, como las terapias holísticas, la astrología y la música.
En definitiva, soy una persona multifacética y multitarea, siempre con ganas de crear, descubrir y seguir creciendo.
“¿Cómo nació tu interés por la locución y qué fue lo que despertó en vos la pasión por comunicar?”
—Si tengo que ser honesta, mi interés nació por la radio. Siempre sentí que ese mundo tiene algo mágico, tanto desde el lugar del oyente como desde todo lo que sucede detrás del micrófono.
La locución apareció en mi camino cuando conocí a personas que ejercían esta profesión. Ver que era posible trabajar con la voz despertó algo en mí. También influyó mi vínculo con la música y con el universo sonoro en general. Empecé a imaginar que podía comunicar, interpretar textos, realizar servicios de locución y transmitir emociones a través de la voz.
En ese momento sentí que quería profundizar esa vocación. Descubrí que tenía algo para decir y que valía la pena encontrar la manera de expresarlo. Así empezó una vocación que con el tiempo se transformó en mi manera de entender la comunicación.
Hay una idea que atraviesa toda su respuesta: la voz como herramienta. No habla de protagonismo ni de reconocimiento; habla de transmitir. En esa diferencia parece estar una de las claves de su forma de entender la comunicación.
Estás transitando una etapa de crecimiento y resignificación profesional. ¿Cómo estás viviendo este momento y qué desafíos representa?
—Estoy viviendo una etapa que disfruto muchísimo, aunque también tiene su cuota de incertidumbre. Es una de esas etapas que mezclan la alegría por los logros con la necesidad de preguntarse qué viene después.
Terminar la carrera fue un momento muy importante. Es un logro personal, pero también de todas las personas que me acompañaron y siguen acompañándome. Ahora aparece el desafío de transformar ese esfuerzo en una oportunidad laboral y de encontrar mi lugar dentro de la profesión.
Eso implica reinventarse constantemente. También supone hacerlo en un contexto complejo, tanto por la realidad del país como por los desafíos que todavía enfrentamos las personas con discapacidad al momento de insertarnos laboralmente. Muchas veces uno siente que tiene experiencia, pero no siempre es la experiencia que el mercado está buscando.
Aun así, elijo vivir este momento con optimismo. Si tuviera que resumirlo en una palabra, diría que representa un proceso de redescubrimiento. Es volver a encontrarme conmigo misma y descubrir todo lo que todavía puedo construir.
¿Qué significa para vos la comunicación y qué buscas transmitir cada vez que utilizas tu voz?
—Hoy entiendo la comunicación como un servicio hacia las personas. Creo que lo importante no es quién comunica, sino el mensaje y para quién está destinado. Esa es una idea que siempre trato de tener presente.
Más allá de los aspectos técnicos de la profesión, como la locución o el trabajo con la voz, considero que lo verdaderamente importante es el contenido y el público al que ese mensaje busca llegar.
Lo que intento transmitir depende del contexto. Siempre pienso en quién va a escuchar lo que digo, qué quiero comunicar y de qué manera hacerlo. La intención también forma parte del mensaje y, para mí, nunca es un detalle menor.
Por eso creo que, al momento de comunicar, hay que procurar transmitir verdades, información certera y mensajes construidos con responsabilidad. Esa es la manera en que hoy entiendo esta profesión.
Algunas respuestas alcanzan para definir una forma de ejercer este oficio. Esta es una de ellas. Rocío habla de la voz, pero nunca desde el lucimiento personal. La ubica al servicio de un mensaje y de quienes están del otro lado. Allí parece estar la explicación de la frase que terminó dando título a esta entrevista.
¿Hubo personas o experiencias que marcaron tu camino y te impulsaron a seguir adelante en esta profesión?
—Sí, sin dudas hubo personas que marcaron mi camino y que todavía hoy me siguen impulsando a crecer en esta profesión.
La primera de ellas es Mariela Sosa, mi mentora. Fue quien, poco a poco, me animó a descubrir que la locución podía ser un camino para mí. Me invitó a participar de su programa radial Distintos Caminos y esa experiencia marcó un antes y un después. Si bien había tenido un acercamiento previo a la radio durante la escuela secundaria, en la materia Sociedad, Cultura y Comunicación, ese fue mi verdadero punto de partida dentro de un medio de comunicación.
A partir de allí conocí a colegas que fueron acompañando mi crecimiento y ampliando mi mirada sobre la profesión. También tuve la oportunidad de compartir espacios de intercambio con profesionales comprometidos con una comunicación cada vez más accesible, además de mis compañeros de la facultad, con quienes transité gran parte de mi formación.
Hoy también formo parte de la comisión directiva de la Red de Comunicadores con Discapacidad Visual, un espacio que me permitió seguir creciendo profesionalmente, aprender de otros colegas y reafirmar mi compromiso con una comunicación más accesible.
Pero, por encima de todo, está mi familia. Desde el primer momento en que les dije que quería dedicarme a la locución estuvieron a mi lado, acompañándome en cada paso. Nunca dejaron de creer en mí ni en este sueño que elegí construir.
Cuando miro hacia atrás, entiendo que este recorrido nunca fue solamente mío. Está hecho del apoyo, la confianza y el cariño de muchas personas que siguen estando presentes y que me recuerdan, todos los días, por qué elegí esta profesión.
Mientras menciona nombres, la emoción aparece con naturalidad. No necesita enfatizarla: se percibe en la forma en que recuerda cada etapa de su recorrido. En una profesión donde la voz es la herramienta de trabajo, Rocío también deja en claro que nadie encuentra su propia voz completamente solo.
Sos una persona con baja visión. ¿De qué manera esa experiencia enriqueció tu mirada sobre la comunicación y qué creés que aún falta para construir medios más accesibles?
—Estudiar y ejercer esta profesión siendo una persona con baja visión significó un enorme aprendizaje. Fue un proceso de descubrimiento, tanto para mí como para quienes me acompañaron durante la carrera.
Hay algo que siempre destaco de mi paso por el Colegio Universitario Politécnico de la ciudad de Córdoba: la apertura de mis profesores para escuchar. Cada vez que surgía una necesidad específica, existía la posibilidad de dialogar y de buscar juntos la mejor manera de resolverla. Esa disposición hizo que mi recorrido por la carrera fuera verdaderamente accesible y, sobre todo, mucho más enriquecedor.
Valoro profundamente esa actitud porque sé que no siempre ocurre. No es habitual encontrar docentes dispuestos a escuchar, a comprender las necesidades de un estudiante con discapacidad y a construir, junto a esa persona, las herramientas necesarias para que pueda desarrollarse en igualdad de condiciones.
Cuando pienso en lo que todavía falta para construir medios más accesibles, la primera palabra que me viene a la mente es diálogo. Muchas veces aparecen preguntas como: “¿Y cómo vas a hacer?” o “¿Vos podés?”. Esas dudas solamente pueden despejarse cuando existe la posibilidad de conversar.
A partir de ese intercambio llegan los demás cambios: adaptar un guion de radio o de televisión cuando sea necesario, garantizar que los espacios de trabajo sean accesibles, incorporar herramientas y tecnologías adecuadas y, sobre todo, generar mayor información y capacitación dentro de los equipos de trabajo.
Creo que todo empieza por abrir la puerta al diálogo. Cuando esa puerta se abre, también aparecen nuevas maneras de trabajar, de enseñar y de comunicar.
¿Qué mensaje te gustaría dejarles a quienes sueñan con dedicarse a esta profesión y recién están dando sus primeros pasos?
—A quienes sueñan con dedicarse a la locución les diría, simplemente, que se animen.
Hay una frase que escuché durante mi formación y que todavía hoy me acompaña. Cada vez que estoy por ponerme frente a un micrófono vuelve a mi memoria y me dibuja una sonrisa: “Jueguen con su voz. Vean hasta dónde pueden llegar”.
Creo que ese consejo resume muy bien lo que significa esta profesión. La locución ofrece muchísimas posibilidades: la radio, la televisión, la publicidad, el doblaje y tantos otros espacios donde la voz puede convertirse en una herramienta para comunicar.
Pero, más allá del camino que cada uno elija, hay algo que considero fundamental: perseverar. La constancia, el compromiso y el amor por lo que hacemos son los que nos permiten seguir adelante, incluso cuando aparecen las dudas o las dificultades.
Si pudiera dejar un mensaje, sería ese: anímense, perseveren y hagan lo que hagan, háganlo siempre con pasión y con amor.
La charla termina, pero la idea permanece. Para Rocío Pelliza, la voz nunca fue un fin en sí mismo: es apenas el puente. Lo verdaderamente importante sigue siendo el mensaje y las personas a quienes está destinado.
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