En el paraje Buena Vista, una pequeña escuela del departamento Pocho sostiene una experiencia educativa marcada por la distancia, el esfuerzo y la innovación. El establecimiento cuenta con una única estudiante, Andrea, de 10 años, quien cursa quinto grado y desarrolla junto a su docente un proyecto de cultivo hidropónico.
La escuela Pío Zárate, ubicada a más de 120 kilómetros de la ciudad de Córdoba, forma parte de los establecimientos rurales que mantienen activo el acceso a la educación en zonas alejadas. En toda la provincia existen 35 escuelas primarias con un solo alumno.
Cada jornada, Andrea recorre alrededor de 15 kilómetros para llegar a clases, un trayecto que realiza en ocasiones a caballo y otras en moto, atravesando caminos rurales que presentan mayores dificultades durante los días de lluvia o frío.
Su docente, Fanny Correa, también enfrenta una extensa rutina para llegar al establecimiento: viaja unos 40 kilómetros desde Salsacate hasta el paraje para acompañar el proceso educativo de la niña.
Un proyecto nacido de las condiciones del territorio
Ante las dificultades para desarrollar una huerta tradicional por la presencia de animales de la zona, la escuela encontró una alternativa en la hidroponía, un sistema de cultivo que permite producir plantas sin utilizar tierra.
Así nació el proyecto educativo “Hydro Vista, semillas del futuro”, una iniciativa que busca integrar contenidos de ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemática mediante la metodología STEAM.
A través de esta propuesta, Andrea aprende sobre producción de alimentos, cuidado del agua y resolución de problemas concretos del entorno donde vive.
La iniciativa comenzó a tomar forma luego de un aporte económico destinado al establecimiento tras una visita del gobernador Martín Llaryora a la región en diciembre de 2025.
Conectividad para una escuela ubicada en las sierras
A pesar de encontrarse en una zona rural de difícil acceso, la escuela cuenta con conexión a internet satelital Starlink, como parte del plan provincial de conectividad para establecimientos educativos alejados.
Esta herramienta permitió ampliar las posibilidades de aprendizaje y transformar la tecnología en un recurso incorporado al trabajo cotidiano del aula.
El Centro Educativo Pío Zárate fue creado en 1954 y comenzó a funcionar en una vivienda familiar. Tres años después consiguió su edificio propio. Con el paso del tiempo se convirtió en un espacio fundamental para la formación de varias generaciones de familias de la zona.
Hoy, con una sola alumna y una docente, la institución continúa demostrando que la educación rural mantiene su presencia incluso en los lugares más apartados de Córdoba.

