El Rey Pelusa celebra hoy sus 74 años y el aniversario funciona como una oportunidad para volver sobre una figura que dejó una huella profunda en la música popular de Córdoba. Con su nombre de pila, Miguel Antonio Calderón, construyó una trayectoria que atraviesa décadas y mantiene viva la identidad del cuarteto romántico, un género donde su voz se volvió inconfundible.
Nacido el 21 de noviembre de 1951 en Córdoba, descubrió desde joven que la música sería su camino. En su adolescencia quedó impactado por los Beatles y esa influencia lo acompañó en su búsqueda artística. Con el paso del tiempo ingresó en la escena cuartetera y su presencia se volvió esencial. Su etapa en Chébere dejó un sello especial y su carrera solista consolidó esa impronta que lo distingue en cada escenario.
Canciones como “Teléfono Azul”, “Gota de Miel”, “Veneno para Dos” o “Ámala como yo” forman parte del repertorio sentimental de muchas generaciones. Con discos que combinan oficio y sensibilidad, Pelusa logró construir un universo propio dentro del cuarteto, donde las historias de amor, nostalgia y deseo encuentran siempre una vuelta personal.
A lo largo de los años también se permitió explorar otras sonoridades e incorporar matices del rock, el reggae o la balada, ampliando sus registros sin perder su raíz.
En 1999 decidió alejarse de los escenarios y se instaló en Miami, donde trabajó fuera de la música. Esa pausa lo mostró como un artista que no teme correrse del centro y que entiende que la vida, como la música, también necesita silencios. Su regreso en 2012 reavivó el vínculo con un público que nunca dejó de esperarlo y que encontró en sus nuevas presentaciones una continuidad emocional con aquella época que había marcado sus vidas.
Durante más de cuatro décadas, Pelusa ha sostenido una relación afectiva que atraviesa generaciones. Quienes lo escuchaban en sus primeros discos hoy comparten la emoción de sus shows con hijos y nietos, mientras él sigue sumando festivales y propuestas donde su voz conserva la fuerza de siempre.
Su capacidad para reinterpretar sus clásicos, mezclar géneros y leer el pulso del público lo mantiene vigente sin necesidad de apoyarse en la nostalgia. A los 74 años, su figura resume la historia sentimental del cuarteto romántico y también su futuro: un artista que se renueva cada vez que pisa un escenario y que continúa formando parte esencial del sonido cordobés.

