Gabriela Cabezón Cámara fue reconocida en Nueva York con el National Book Award y defendió la educación pública en un discurso que emocionó al mundo literario.
Gabriela Cabezón Cámara volvió a poner la literatura argentina en primer plano al recibir el National Book Award en la categoría de Literatura Traducida. El premio destacó la versión al inglés de Las niñas del naranjel, publicada como We Are Green and Trembling y traducida por Robin Myers. En la ceremonia realizada en Nueva York, la escritora eligió hablar en español y abrió su intervención con una frase que resonó entre el público. Aprovechó ese momento para agradecer a quienes acompañan su obra y para subrayar la importancia de la educación pública y gratuita, que consideró determinante en su recorrido como autora.
Durante el acto, Cabezón Cámara dedicó unas palabras a su pareja, a su editora y a su traductora, y recordó el impacto que tuvo en su vida haber crecido dentro de un sistema educativo estatal. Señaló que ese acceso permitió que una persona de clase trabajadora pudiera llegar hasta un escenario internacional de esa magnitud. El galardón incluye una estatuilla, una medalla de bronce y un premio económico que compartirá con Myers.
La novela premiada recupera la historia de Catalina de Erauso, conocida como la monja alférez. Nacida en el siglo diecisiete en España, escapó del convento donde había sido encerrada y vivió con identidad masculina mientras participaba de la conquista de América. Cabezón Cámara reinterpreta su figura con una mirada sensible que aborda la identidad, el colonialismo y la ternura como fuerzas que transforman los relatos heredados.
Este reconocimiento se suma a una trayectoria consolidada. Nacida en San Isidro y formada en la Universidad de Buenos Aires, la autora ha construido una obra donde conviven la irreverencia, la crítica social y la búsqueda de nuevas voces narrativas. Títulos como La Virgen Cabeza, Le viste la cara a Dios y Las aventuras de la China Iron han marcado su presencia dentro y fuera del país, y le valieron un creciente reconocimiento internacional.
Con este nuevo premio, Gabriela Cabezón Cámara reafirma una escritura que cuestiona, expande y celebra los vínculos entre lengua, identidad y memoria. Su consagración en Nueva York funciona también como un gesto colectivo que pone en valor a la literatura argentina y a la escuela pública que la hizo posible.

