Esta semana comenzó la construcción de una playa accesible en barrio Santa Ana, un espacio pensado para garantizar el acceso real y seguro al río a todas las personas con discapacidad, derribando las barreras sociales y físicas que limitan su plena participación en la vida comunitaria.
El proyecto incluye una rampa principal de 125 metros y pasarelas de baja pendiente que conectarán la avenida costanera con la orilla, junto con espacios de descanso, mobiliario urbano adaptado y vegetación, para transformar el entorno y facilitar la autonomía y el ejercicio de derechos.
Según el secretario de Infraestructura, Rodrigo Fuyana, “esta obra es un paso concreto para eliminar obstáculos que históricamente han impedido a las personas con discapacidad disfrutar de espacios públicos en igualdad de condiciones”. Por su parte, Sara Chaisi, directora de Discapacidad municipal, destacó que “el compromiso es hacia una ciudad que reconozca plenamente los derechos de todas las personas, garantizando accesibilidad en el sentido más amplio y transformando la sociedad para responder a la diversidad humana”.
La playa accesible tiene previsto inaugurarse antes del verano, como evidencia tangible de que las barreras están en la máquinasociedad y que es responsabilidad colectiva adecuar los espacios para que nadie quede excluido.

