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17 de marzo: el día en que el terrorismo golpeó el corazón de Buenos Aires

El 17 de marzo de 1992 quedó marcado a fuego en la historia argentina. A las 14:45, una explosión estremeció el barrio porteño de Retiro y redujo a escombros la sede de la embajada de Israel, ubicada en la esquina de Arroyo y Suipacha. En cuestión de segundos, el edificio desapareció entre humo, polvo y gritos.

El atentado dejó 29 muertos y más de 200 heridos, además de provocar graves daños en construcciones cercanas, entre ellas una iglesia, una escuela y viviendas de la zona.

La bomba fue detonada mediante una camioneta cargada con explosivos que estalló frente al edificio diplomático. La onda expansiva sacudió varias cuadras del centro porteño y convirtió la escena en una de las tragedias más impactantes de la historia contemporánea del país.

Fue el primer gran atentado terrorista internacional perpetrado en territorio argentino, un hecho que conmocionó a la sociedad y obligó al Estado a replantear su agenda de seguridad.

Con el paso de los meses comenzaron a delinearse las principales hipótesis de la investigación. Informes judiciales y de inteligencia señalaron a la organización Hezbollah y a la posible participación del gobierno de Irán, en un entramado geopolítico vinculado al conflicto de Medio Oriente.

El caso involucró a organismos internacionales y servicios de inteligencia, entre ellos el FBI y el Mossad, pero pese a décadas de investigación el atentado continúa sin responsables condenados.

El ataque contra la embajada no fue un episodio aislado. Dos años más tarde, el 18 de julio de 1994, otro atentado terrorista destruyó la sede de la AMIA en Buenos Aires y provocó 85 muertos. Aquella tragedia profundizó la herida abierta en la sociedad argentina y consolidó un reclamo que atravesó generaciones: memoria, verdad y justicia frente al terrorismo.

Hoy, en el lugar donde se levantaba la embajada, funciona un espacio de memoria que recuerda a las víctimas y mantiene viva la exigencia de justicia.

Cada 17 de marzo, familiares, sobrevivientes y autoridades se reúnen allí para rendir homenaje a quienes perdieron la vida y para reafirmar el compromiso de que el atentado no quede en el olvido.

Más de tres décadas después, el ataque a la embajada de Israel continúa siendo uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente del país.

La memoria de las víctimas y el reclamo persistente de justicia mantienen vivo el recuerdo de aquel día en que el terrorismo golpeó el corazón de Buenos Aires.

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