En los últimos meses comenzó a ganar visibilidad en Argentina el llamado fenómeno therian, una comunidad integrada por personas que se identifican de manera interna con un animal no humano.
Se trata de individuos que aseguran experimentar una conexión profunda con determinadas especies, como lobos, felinos, aves u otros animales. No sostienen que su cuerpo sea animal, sino que su identidad o vivencia emocional está ligada a esa figura.
El término proviene de la palabra “therianthropy” y se consolidó en foros digitales durante la década del 90. Sin embargo, su expansión masiva llegó con las redes sociales, donde jóvenes comparten videos explicando cómo viven esta experiencia.
Algunos describen momentos denominados “shifts”, estados en los que dicen sentir reacciones o impulsos similares a los del animal con el que se identifican. Otros adoptan accesorios simbólicos como máscaras o colas, aunque no todos exteriorizan su identidad de ese modo.
El fenómeno suele confundirse con el universo “furry”, vinculado a la estética y la creación artística de personajes antropomórficos. No obstante, quienes se definen como therians plantean que su experiencia está relacionada con la identidad personal y emocional, más que con un hobby o expresión cultural.
Especialistas en salud mental advierten que no se trata de un diagnóstico clínico en sí mismo. Solo en caso de que la vivencia genere angustia o interfiera con la vida cotidiana, recomiendan consultar con un profesional.
La creciente exposición del tema abrió un debate social sobre identidad, pertenencia y el impacto de las plataformas digitales en la construcción de nuevas comunidades.
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