Muchas personas se sorprenden cuando sus perros o gatos se quedan quietos, con la vista fija en un punto donde aparentemente no hay nada.
Sin embargo, lejos de explicaciones sobrenaturales, la ciencia ofrece fundamentos claros sobre este comportamiento habitual en las mascotas.
En el caso de los perros, la explicación está ligada a su desarrollado sentido del oído y del olfato.
Son capaces de detectar sonidos de alta frecuencia, vibraciones leves o aromas imperceptibles para el ser humano. Lo que para nosotros es “la nada”, para ellos puede ser un estímulo concreto.
Además, pueden anticipar cambios en el ambiente, como tormentas o movimientos dentro del hogar, gracias a su sensibilidad sensorial. También influyen la memoria olfativa y la asociación con determinados objetos o espacios.
Los gatos, por su parte, poseen una visión adaptada a la baja iluminación y a los movimientos mínimos. Su capacidad para percibir pequeñas variaciones de luz, sombras o desplazamientos casi invisibles explica por qué suelen fijar la mirada en paredes o rincones sin actividad aparente.
A esto se suma su instinto territorial. Los felinos permanecen atentos a posibles amenazas o cambios en su entorno, incluso cuando esos estímulos resultan imperceptibles para las personas.
En la mayoría de los casos, se trata de una conducta completamente normal. No obstante, si esa mirada fija aparece acompañada de temblores, desorientación, cambios de conducta o pérdida de apetito, podría ser señal de algún problema de salud.
En perros de edad avanzada, episodios prolongados mirando al vacío pueden estar relacionados con deterioro cognitivo, una condición similar a la demencia en humanos.
Ante cualquier duda, la recomendación es consultar con un profesional veterinario.
Así, lo que parece misterioso tiene una base biológica clara: las mascotas perciben un mundo sensorial mucho más amplio que el nuestro.
Sumate a nuestro canal de WhatsApp: https://whatsapp.com/channel/0029VaHmbGaLI8YVRZZgwU1i

