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Sociedad

Día Mundial del Cáncer de Pulmón: las deudas de la política sanitaria en Argentina

El 17 de noviembre vuelve a instalar un tema que atraviesa al mundo y también a nuestro país: el cáncer de pulmón como una de las enfermedades más letales y difíciles de detectar a tiempo. La fecha invita a pensar en prevención, diagnóstico temprano y acceso al sistema de salud, pero también expone las deudas acumuladas por un Estado que no logra sostener políticas públicas sólidas mientras los equipos de salud siguen adelante con recursos que se achican año tras año.

Cada año, esta jornada permite visibilizar una enfermedad que avanza de manera silenciosa y continúa entre las principales causas de muerte por cáncer a nivel global. En distintos países se impulsan campañas de prevención, políticas antitabaco y programas de rastreo con tomografía de baja dosis, aunque el acceso a estas herramientas sigue siendo desigual. La evidencia es clara: llegar temprano cambia el pronóstico, pero esa posibilidad depende de la capacidad real de los sistemas sanitarios para acercarse a la población más expuesta.

En Argentina, miles de diagnósticos anuales conviven con una mortalidad que se mantiene elevada entre varones y mujeres. El tabaquismo sigue siendo el principal factor de riesgo, aunque no el único. La contaminación ambiental, ciertas exposiciones laborales y mutaciones que comenzaron a estudiarse en los últimos años también influyen. A pesar de esto, el país aún no cuenta con un programa nacional de detección temprana mediante tomografía de baja dosis, una herramienta que en otras regiones ya es parte de las políticas públicas para personas en riesgo.

Las dificultades en el diagnóstico son uno de los puntos más críticos. Muchas personas llegan tarde a la consulta, después de meses de síntomas ignorados o directamente sin posibilidad de acceder a controles básicos. Esa demora está atravesada por barreras económicas, geográficas y administrativas, junto con la falta de planificación que golpeó al sistema público en los últimos años. Para quienes dependen exclusivamente de ese sector, la situación se vuelve todavía más compleja.

A esas desigualdades se suma el acceso irregular a tratamientos. En el mundo, terapias dirigidas, inmunoterapia y estudios genómicos modificaron el abordaje del cáncer de pulmón. En Argentina, su incorporación depende muchas veces del tipo de cobertura. En el sector público, los retrasos en la entrega de medicamentos, los trámites burocráticos y las limitaciones presupuestarias ponen en riesgo la posibilidad de iniciar tratamientos en tiempo y forma.

El impacto social y emocional de la enfermedad también deja huellas profundas. La pérdida de ingresos, los costos de traslado, la incertidumbre laboral y la falta de acompañamiento integral se agregan a un desgaste cotidiano difícil de sostener. A esto se suma un estigma persistente: la idea de que el cáncer de pulmón es “culpa del cigarrillo”, una lectura que niega la realidad de quienes nunca fumaron o desarrollaron la enfermedad por factores ajenos a su conducta.

En este contexto, el Día Mundial del Cáncer de Pulmón funciona como un llamado a ordenar prioridades. Se necesitan campañas sostenidas de cesación tabáquica, un programa nacional de tamizaje para personas de riesgo con acceso gratuito, inversión en tratamientos innovadores y una vigilancia epidemiológica fortalecida. La fecha recuerda, en definitiva, que la diferencia entre llegar a tiempo y llegar tarde no depende del compromiso de los profesionales, sino de decisiones políticas capaces de sostener un sistema de salud que proteja derechos y vidas sin distinción.

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