La participación de Emilia Pertossi en el documental de Netflix reactivó el debate público al relativizar el sufrimiento de la familia de Fernando Báez Sosa, en un estreno que volvió a poner en primer plano la memoria del crimen y las tensiones que aún atraviesan a la sociedad.
La reciente aparición de Emilia Pertossi, hermana de Ciro y Luciano —dos de los rugbiers condenados por el asesinato de Fernando Báez Sosa— en la docuserie 50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa provocó una fuerte reacción social. Su reflexión sobre el dolor, expresada en medio del relato familiar, se convirtió en el punto más controvertido del estreno y generó un rechazo inmediato en redes y en distintos ámbitos públicos.
En uno de los pasajes más comentados, Pertossi sostiene que no puede imaginar lo que significa perder un hijo, aunque advierte que “no es una competencia de qué dolor es más grande”. Sus palabras, lejos de ser recibidas con empatía, fueron interpretadas como una forma de minimizar el sufrimiento de los padres de Fernando. La escena expone la tensión entre el acompañamiento familiar hacia los jóvenes condenados y el reclamo de justicia que sostiene la familia Báez Sosa desde hace casi cinco años.
La respuesta más contundente llegó de Graciela Sosa, madre de Fernando, quien publicó un mensaje en redes criticando lo que considera una postura victimista por parte de los allegados de los rugbiers. Recordó la violencia del ataque ocurrido en Villa Gesell y la indiferencia con la que los agresores abandonaron la escena. También reiteró el pedido de perpetua para todos los responsables.
El documental, compuesto por ocho capítulos, recorre el crimen, el juicio y la vida en prisión de los condenados a través de testimonios directos. Allí aparecen también confesiones sobre el impacto mediático, recuerdos de la noche del ataque y episodios de racismo que reviven la crudeza de los hechos. Declaraciones como la de un amigo de Fernando, que recordó los insultos discriminatorios durante la golpiza, vuelven a mostrar la profundidad de la violencia que rodeó el caso.
En paralelo, algunos de los rugbiers describen cómo vivieron el proceso judicial y sus primeros días en la cárcel, en un intento por explicar su presente. La docuserie revela además datos investigativos, como búsquedas realizadas en el celular de Ciro Pertossi después del crimen, que suman complejidad al análisis social del caso.
Desde su estreno, el documental funciona como un recordatorio incómodo. No solo reconstruye una trama judicial que aún interpela a la sociedad, sino que vuelve a abrir discusiones sobre la responsabilidad, la memoria, la discriminación y la manera en que cada familia enfrenta las consecuencias de un hecho irreparable.

