El pasado diez de diciembre, fecha en la que se cumplió una década del discurso con el que Cristina Fernández de Kirchner despidió su mandato en la Plaza de Mayo, Víctor Hugo Morales dedicó parte de su programa
La Mañana a revisitar ese momento que aún conserva peso político y emocional en la Argentina. Ese mismo día, el periodista volvió a poner en circulación aquella intervención pública que reunió a miles de personas frente a la Casa Rosada y que dejó una marca profunda en la memoria colectiva.
En su lectura, Morales situó el acto del dos mil quince como un punto de inflexión que trascendió la formalidad institucional. Recuperó la escena de la plaza colmada como un territorio donde se condensaron identidades, tensiones de época y una forma de entender la política como compromiso, presencia y participación.
No se limitó a recordar la jornada: la reconstruyó desde la sensibilidad, subrayando la vigencia de un mensaje que todavía ilumina discusiones actuales.
Para el periodista, ese discurso final de Cristina Kirchner fue más que una despedida de gobierno. Fue un gesto que buscó reafirmar un proyecto que había puesto en el centro la ampliación de derechos, la inclusión social y la idea de un Estado presente en la vida cotidiana de la ciudadanía.
Revisitar esas palabras diez años después, según explicó, permite comprender mejor cómo se fueron configurando los debates que atraviesan hoy a la sociedad argentina.
La Plaza de Mayo ocupa un lugar determinante en esta evocación. Morales la describió como un escenario que funciona también como archivo vivo, en el que cada acto público se suma a una historia que se continúa escribiendo.
Allí, aquel discurso quedó fijado como una referencia que se proyecta más allá del tiempo, enlazando el pasado con un presente cargado de interrogantes.
La reflexión que planteó en su programa hizo hincapié en la memoria como herramienta política. No se trató de un ejercicio nostálgico, sino de una invitación a pensar cómo el pasado reciente ofrece elementos para interpretar el clima actual.
Según su mirada, el aniversario del diez de diciembre no fue un ritual repetido, sino una oportunidad para volver a discutir qué país se quiso construir y cuáles de esas aspiraciones siguen abiertas.
Al recuperar la voz de Cristina en ese día tan simbólico, Víctor Hugo Morales sostuvo que algunos discursos no se apagan. Siguen moviéndose, reaparecen cuando el contexto los necesita y vuelven a preguntar por el rumbo de una nación que ha hecho de la memoria una de sus herramientas más potentes.
Diez años después, la palabra pronunciada en la plaza continúa resonando como un llamado a defender la democracia, la igualdad y la dignidad colectiva.

