Un equipo de investigadores de la Universidad de Buenos Aires, el CONICET y especialistas de instituciones francesas realizó un hallazgo que podría cambiar la historia del poblamiento de nuestro continente. En la Cueva Cacao, ubicada en Antofagasta de la Sierra, provincia de Catamarca, se encontraron restos humanos, artefactos de piedra y vestigios de megafauna con una datación estimada entre treinta mil y cuarenta mil años.
El descubrimiento, considerado uno de los más importantes de los últimos tiempos, fue confirmado por el grupo de especialistas que trabaja en el sitio, quienes advirtieron que los resultados podrían reconfigurar las hipótesis tradicionales sobre la llegada de los primeros humanos a Sudamérica.
Entre los materiales recuperados se hallaron herramientas líticas, restos de grandes animales extintos y fibras vegetales conservadas en los sedimentos de la cueva. También se identificaron pinturas rupestres con figuras humanas, camélidos, máscaras y símbolos propios de las culturas regionales antiguas. Estas expresiones artísticas aún deben ser datadas con precisión, pero podrían vincularse a los mismos grupos humanos que habitaron el lugar.
La datación preliminar de entre treinta y cuarenta mil años desafía el paradigma académico que ubica el ingreso del ser humano al continente hace alrededor de quince mil años. Si las investigaciones confirman estos datos, la puna catamarqueña pasaría a ser uno de los puntos más antiguos de presencia humana en toda Sudamérica.
La coexistencia de restos humanos y megafauna en un mismo contexto arqueológico despierta un enorme interés entre los científicos. Esto podría indicar que los primeros habitantes de la región convivieron con especies como los megaterios o perezosos gigantes, lo que aportaría información valiosa sobre las formas de vida, las estrategias de subsistencia y la relación con el entorno natural en tiempos remotos.
Los investigadores señalaron que todavía resta realizar una serie de estudios complementarios para verificar la antigüedad del hallazgo y conocer con más detalle las características de los restos encontrados. Se prevén análisis de radiocarbono y termoluminiscencia, investigaciones antropológicas de los huesos humanos, estudios tipológicos de las herramientas de piedra y comparaciones con otros sitios arqueológicos de Sudamérica y el mundo.
Además, se buscará preservar el sitio de Cueva Cacao, ya que su valor patrimonial es incalculable. Las autoridades provinciales y nacionales planean coordinar acciones para proteger el área, evitar el saqueo y garantizar que las futuras investigaciones se realicen con el máximo rigor científico.
El hallazgo posiciona a Catamarca como una de las provincias más relevantes para la arqueología argentina y continental. No sólo amplía el conocimiento sobre la historia prehistórica de la puna, sino que también fortalece la identidad cultural de la región y abre nuevas posibilidades para el turismo científico y educativo.
La Cueva Cacao, con su silencio milenario y sus huellas grabadas en piedra, emerge hoy como un testimonio del pasado más remoto del ser humano en Sudamérica. Un descubrimiento que invita a mirar hacia las alturas del noroeste argentino, donde el tiempo parece haberse detenido para contarnos una historia que recién empieza a revelarse.

