La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) advirtió sobre un aumento “sin precedentes” en la llegada de ropa usada al país, con casi 200 camiones ingresados en 2025, según un informe oficial. El fenómeno, concentrado en los últimos meses, encendió alertas por sus posibles efectos sanitarios, ambientales y productivos.
Según los datos recopilados, solo en octubre se declararon más de 1.067 toneladas de prendas de segunda mano, y el total acumula 3.521 toneladas en lo que va del año. Esa cifra representa alrededor del 11 % de las importaciones totales de indumentaria que entran por aduana, un salto significativo respecto a ejercicios anteriores.
El informe de la CIAI señala también una gran diferencia de precios entre la ropa usada y las prendas nuevas. El promedio por kilo de los artículos de descarte importados es aproximadamente 1,2 dólares, frente a 18,4 dólares por kilo en el caso de la ropa nueva que ingresa legalmente al país.
Las importaciones se concentran principalmente en la ruta terrestre desde Chile, con el 90 % de los camiones que llegan con ropa usada, y la mayoría de las cargas pasa por la aduana de Jujuy con destino al Área Metropolitana de Buenos Aires.
La CIAI advierte que la ausencia de controles estrictos desde la eliminación de la prohibición de importación de ropa usada —que estuvo vigente por casi tres décadas hasta 2022— podría convertir a Argentina en un destino final de descarte textil global, con consecuencias negativas para la industria local y el medio ambiente.
El documento subraya, además, preocupaciones por los posibles riesgos sanitarios asociados a prendas usadas y la contaminación ambiental derivada de la eliminación de textiles, muchos de ellos fabricados con fibras sintéticas que no se degradan fácilmente.
La advertencia de la cámara plantea un debate sobre la necesidad de nuevas regulaciones y mecanismos de control para equilibrar la oferta importada con la protección de la producción nacional, la salud pública y la sostenibilidad ambiental.

