El Museo de Cera de Madrid fue escenario de una insólita intervención artística del chileno Nicolás Miranda, quien instaló sin autorización una serie de esculturas satíricas para denunciar la complicidad internacional con el genocidio en Gaza.
La acción, titulada “Child’s Play” (“Juego de niños”), transformó por unos minutos la recreación del Salón Oval del museo en un retablo político.
Entre las figuras expuestas se destacaba una representación de Javier Milei como un perro faldero de Donald Trump.

También aparecían el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu caracterizado como Chucky —el muñeco diabólico— y otros líderes mundiales convertidos en “líderes-rata”.
Según explicó Miranda, la intervención buscaba retratar “la decadencia moral de las élites occidentales” frente a la violencia en Medio Oriente, cuestionando la pasividad y el discurso de ciertos sectores políticos ante el conflicto palestino.
Desde el Museo de Cera aclararon que la acción fue completamente ajena a la institución. En un comunicado, el establecimiento rechazó “cualquier uso de sus instalaciones para fines no autorizados” y reafirmó su compromiso con “un espacio cultural respetuoso”.
Las esculturas permanecieron expuestas apenas unos 20 minutos antes de ser retiradas, aunque el artista documentó la intervención en sus redes sociales, donde las imágenes circularon ampliamente y despertaron debate sobre los límites del arte político.


