Una nueva hipótesis académica propone que el icónico monumento de la antigüedad, la Gran Pirámide de Giza (también conocida como la de Keops), podría haber sido erigido mediante un complejo sistema interno de poleas, pasadizos y contrapesos, lo que replantea los métodos constructivos hace aproximadamente 4.500 años.
Un modelo que cuestiona las rampas externas
El profesor Simon Andreas Scheuring, de la Weill Cornell Medicine, publicó en la revista Heritage Science una teoría que pone en duda la tradicional explicación basada en rampas gigantescas al exterior.
Según su propuesta, los corredores internos de la pirámide —como el Pasaje Ascendente, la Gran Galería y el Pasaje Descendente— habrían servido como conductos mecánicos para ascender bloques de granito mediante cuerdas, poleas y contrapesos descendentes.
En su esquema, trineos cargados con bloques se desplazaban por esos túneles, mientras que contrapesos liberaban energía gravitatoria que actuaba como motor del sistema. La llamada “Antecámara” se interpreta ahora como una suerte de polea primitiva que multiplicaba la fuerza de los cables.
Construcción desde el centro hacia el exterior
Según la hipótesis, la pirámide habría sido erigida desde un “núcleo central” hacia afuera. El interior funcionaba como eje mecánico y los frentes externos se terminaban con rampas más pequeñas, alimentadas por esos mecanismos internos.
Esta estrategia, argumenta Scheuring, explicaría tanto la rapidez como la precisión en la construcción sin necesidad de estructuras exteriores descomunales o de una mano de obra mucho más numerosa de lo que los restos arqueológicos indicarían.
¿Qué hace falta para confirmarla?
El investigador admite que su propuesta todavía requiere de evidencias arqueológicas y simulaciones físicas que demuestren su viabilidad.
Sin embargo, considera que este modelo “resuelve de forma más adecuada los límites temporales y logísticos de las rampas” y ofrece una interpretación funcional para pasadizos hasta ahora vistos casi exclusivamente como elementos ceremoniales.
Importancia del hallazgo
De confirmarse, esta teoría no solo alteraría la comprensión tradicional de la ingeniería de uno de los monumentos más emblemáticos del mundo, sino que también evidenciaría un nivel de sofisticación mecánica desconocido en la arquitectura del periodo.
Además, revelaría cómo los antiguos egipcios podrían haber puesto en práctica soluciones sumamente ingeniosas para desafíos técnicos extraordinarios.

