El Informe Nacional de Noviembre 2025 de Zuban Córdoba volvió a exponer un clima de descontento social que se consolida, especialmente entre las juventudes.
La tendencia se refuerza con un estudio reciente titulado “Juventud, divino tesoro”, presentado por el Observatorio de Opinión Pública de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM), que analizó en profundidad cómo piensan y sienten los jóvenes cordobeses sobre la democracia, el sistema político y la coyuntura electoral.
El trabajo, realizado entre agosto y septiembre de 2025 y elaborado junto con la consultora Zuban Córdoba, reunió las percepciones de 500 jóvenes de entre 16 y 30 años a través de módulos temáticos que abordaron política y democracia, partidos políticos, Estado y mercado, ideología y coyuntura electoral.
Una de las conclusiones centrales del informe señala que “la mayoría de las instituciones y actores tiene poca aceptación en el segmento”, aunque también advierte una paradoja relevante: un amplio sector valora la intervención del Estado en favor de las poblaciones más vulnerables, incluso en un contexto de desconfianza hacia los partidos tradicionales y ciertos colectivos sociales.
Los datos nacionales también muestran señales inquietantes. Más de la mitad de las personas jóvenes afirma que su situación está “igual de mal o peor” desde la llegada de Javier Milei al gobierno, y casi un 50 por ciento considera que la democracia “funciona mal”.
La desconfianza se amplía a la economía: más del 60 por ciento cree que el país avanza en una dirección incorrecta, mientras que la mayoría percibe inflación en aumento, impacto de la devaluación y pocas expectativas de mejora.
La seguridad aparece como otro eje sensible. Casi el 48 por ciento de los consultados cree que la violencia política se intensificó durante el último año, y en relevamientos previos se registró una percepción mayoritaria de aumento de robos en medio del ajuste económico.
En este escenario, los investigadores del Observatorio y Zuban Córdoba advierten que “no hay nueva hegemonía, pero sí una representación vacante”. Sostienen que, cuando los actores políticos logran establecer un vínculo basado en la igualdad y el reconocimiento, la juventud es capaz de construir consensos duraderos.
Las conclusiones, tanto del informe nacional como del estudio cualitativo, delinean un panorama de inquietud sostenida y un mapa político en reconfiguración, donde las demandas juveniles emergen como una señal clave para comprender los cambios que se asoman en el horizonte.
El informe completo se puede leer en este enlace

