El Ejército israelí reconoció este lunes 25 de agosto un ataque en las inmediaciones del hospital Nasser, ubicado en Khan Younis, al sur de la Franja de Gaza, y anunció que el jefe del Estado Mayor inició una investigación interna. El saldo del ataque es alarmante: al menos 20 personas murieron, incluyendo cinco periodistas, según confirmaron las agencias para las que trabajaban.
Entre los comunicadores fallecidos se encuentran Mariam Dagga, freelance para la agencia estadounidense AP; Hussam al-Masri, asociado a Reuters; Mohammed Salama, de Al Jazeera; y otro periodista independiente que cubría los enfrentamientos en la región.
Desde que se reanudó la escalada bélica en octubre de 2023, tras el sorpresivo ataque de Hamás al sur de Israel, el gobierno de Benjamin Netanyahu ha limitado drásticamente la presencia de medios internacionales en Gaza, con excepción de algunas visitas controladas. Esto ha obligado a las agencias a depender de periodistas locales y de residentes para documentar lo que ocurre en el terreno, situación que se ha visto agravada por la muerte de varios comunicadores.
El gobierno israelí cuestiona habitualmente la imparcialidad de los periodistas palestinos, mientras mantiene cerradas las puertas a corresponsales extranjeros. En los más de 22 meses de conflicto, se estima que han muerto más de 62.000 palestinos.
La tragedia se suma a la crisis humanitaria en la Franja: la falta de alimentos ya afecta gravemente a la población, especialmente en las zonas central y norte de Gaza. La ONU advirtió que la hambruna podría extenderse rápidamente a otras áreas del enclave en los próximos días, complicando aún más la situación de los civiles atrapados en el conflicto.

