La integrante de la Guardia Nacional no sobrevivió a las heridas del ataque ocurrido en las inmediaciones de la residencia presidencial. Otro efectivo continúa internado y la investigación sigue abierta.
Las autoridades de Estados Unidos confirmaron la muerte de una joven agente de la Guardia Nacional que había sido baleada durante un ataque cerca de la Casa Blanca. El episodio, ocurrido en una zona altamente custodiada, generó conmoción en la capital y abrió una investigación que aún no ofrece conclusiones definitivas. Otro de los efectivos heridos permanece internado en estado crítico.
La víctima fue identificada como Sarah Beckstrom, de veinte años y oriunda de Virginia Occidental. Había sido trasladada de urgencia tras el tiroteo y recibió asistencia médica especializada, pero no logró recuperarse. El presidente expresó condolencias a la familia y pidió prudencia hasta que se conozcan los resultados completos de la investigación.
El agresor fue identificado como Rahmanullah Lakanwal, de veintinueve años, de origen afgano. De acuerdo con la información oficial, abrió fuego contra los uniformados que patrullaban la zona y fue reducido por otros agentes de la Guardia Nacional. También sufrió heridas y permanece bajo custodia en un hospital.
El segundo efectivo atacado es Andrew Wolfe, de veinticuatro años. Continúa internado en condición crítica y su evolución es seguida de cerca por el equipo médico.
Las autoridades incautaron teléfonos, computadoras y otros dispositivos electrónicos del sospechoso para analizar sus movimientos previos y establecer si actuó de manera aislada o bajo algún tipo de motivación que pueda encuadrarse dentro de un acto de terrorismo. Los investigadores insisten en evitar conclusiones apresuradas mientras los peritajes avanzan.
Lakanwal había ingresado a Estados Unidos en 2021 a través de la Operación Aliados Bienvenidos tras la retirada militar de Afganistán. Su permiso temporal de residencia había expirado, lo que ya abrió un intercambio político en torno a las decisiones migratorias de ese período.
El episodio volvió a encender el debate sobre la seguridad en los alrededores de la Casa Blanca, una zona habitualmente protegida. Mientras familiares y compañeros de Beckstrom la despiden, las agencias federales continúan trabajando para reconstruir cada tramo del ataque y determinar responsabilidades con precisión.

