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Estudiante de Río Cuarto se consagró campeón nacional de tecnología.

A veces, la vocación nace de una curiosidad temprana. Otras veces, aparece cuando alguien se anima a probar, a experimentar, a cruzar saberes. Algo de eso le ocurrió a Tomás Agustín Cengia Gianni, estudiante del IPET N° 259 “Ambrosio Olmos” de Río Cuarto, quien se convirtió en el ganador de la 10ª edición de la Competencia Argentina de Tecnología (OATec), organizada por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).

La OATec es un certamen federal que busca acercar la ciencia y la tecnología a las aulas, y este año reunió a más de 1.450 estudiantes de todo el país bajo la consigna “Urbanismo y Tecnología”. En esa marea de jóvenes talentosos, los primeros puestos quedaron en manos de representantes de Córdoba, Santa Fe y Catamarca.

Tomás, acompañado por su docente y mentor, el ingeniero Nicolás Álvarez, atravesó un exigente recorrido que incluyó dos instancias virtuales y una final presencial en la sede del ITBA en Buenos Aires. Su proyecto —la fabricación de puentes— fue el que lo consagró en el primer lugar.

“Aunque me destaco en física y química, esta experiencia me permitió integrar saberes y poner en práctica todo lo aprendido. Mi vocación es ser médico, pero también me apasionan los estudios vinculados a las ciudades innovadoras”, contó el estudiante de 7° año, que combina precisión técnica con una mirada inquieta sobre el futuro.

Como reconocimiento, Tomás recibió una beca completa para estudiar Bioingeniería en el ITBA a partir de 2026, además de una notebook. Un premio que no solo celebra su desempeño, sino que abre un camino posible para su futuro académico.

El presidente de OATec, Jorge Ratto, destacó la importancia del programa: “Cada edición renueva nuestro compromiso con la educación científica y tecnológica. Ver el entusiasmo de los jóvenes nos motiva a seguir impulsando el talento argentino desde las aulas”.

Desde Córdoba, el ministro de Educación, Horacio Ferreyra, celebró el logro: “Este reconocimiento demuestra la calidad del trabajo en nuestras escuelas técnicas, donde la formación científica se combina con creatividad y vocación de servicio. Felicitamos a Tomás, a su docente y a toda la comunidad del IPET 259 por representar tan bien a la provincia”.

La historia de Tomás es una muestra de lo que sucede cuando la educación pública, el acompañamiento docente y la curiosidad de un estudiante confluyen en un mismo punto: la posibilidad de transformar el conocimiento en oportunidad.

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