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Insultos y violencia contra un joven con discapacidad en 9 de Julio reavivan el reclamo por respeto

El pasado veintidós de diciembre se registró en la localidad bonaerense de 9 de Julio un grave episodio de hostigamiento y discriminación contra un adolescente con discapacidad motriz.

Según denunció su familia, un grupo de jóvenes pasó reiteradamente en vehículos frente a su vivienda, lanzó petardos y profirió insultos dirigidos directamente a su condición, generando una situación de intimidación y profundo impacto emocional.

De acuerdo con el relato familiar y registros de cámaras de seguridad, los agresores utilizaron expresiones ofensivas y estigmatizantes, además de arrojar pirotecnia hacia la casa del joven.

Lejos de tratarse de una broma, el accionar fue interpretado como un acto de violencia simbólica y verbal que vulnera derechos básicos y refuerza prácticas discriminatorias aún presentes en la vida cotidiana.

El hecho generó un inmediato repudio institucional. Desde la Dirección General de Discapacidad del municipio se difundió un comunicado en el que se condena lo ocurrido y se remarca la necesidad de construir una comunidad basada en el respeto, la dignidad y el reconocimiento de las personas con discapacidad como sujetos plenos de derechos.

La Municipalidad de 9 de Julio expresó además su acompañamiento a la familia afectada y recordó que existen áreas y programas destinados a promover la convivencia, la sensibilización social y la erradicación de conductas discriminatorias, especialmente entre jóvenes y adolescentes.

Este episodio vuelve a poner en agenda una problemática estructural que trasciende el caso puntual. La persistencia de insultos, burlas y agresiones hacia personas con discapacidad evidencia la falta de una mirada social centrada en el reconocimiento y no en la estigmatización, en contraposición a los principios establecidos por la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, con jerarquía constitucional en Argentina.

La familia del joven radicó la denuncia correspondiente y la investigación quedó en manos de las autoridades policiales, con el objetivo de identificar a los responsables y avanzar en las actuaciones legales pertinentes.

Hechos como este interpelan a la sociedad en su conjunto. El repudio no alcanza si no va acompañado de acciones concretas que promuevan el respeto, la educación en derechos y la construcción de vínculos libres de violencia, especialmente cuando se trata de personas históricamente vulneradas por prejuicios y desconocimiento.

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