En los parajes rurales de Córdoba, donde estudiar fue durante años un privilegio lejano, la educación vuelve a abrir puertas. A través de un trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación provincial, la DGEJyA y la Comuna de Las Cañadas, jóvenes y adultos de zonas de montaña pueden hoy finalizar sus estudios primarios y secundarios sin abandonar su territorio.
Desde octubre, 25 estudiantes comenzaron a cursar en la escuela Martín Avelino Piñero, en el Paraje Negro Huasi, bajo una modalidad que combina clases presenciales y acompañamiento remoto. Docentes viajan cada quince días y sostienen un seguimiento permanente que permite avanzar en los contenidos y sostener el vínculo educativo pese a las distancias.
El impacto se refleja en las historias personales. Vecinos y vecinas que durante años vieron interrumpida su trayectoria escolar hoy retoman el estudio y proyectan un futuro distinto, con nuevas oportunidades laborales y de formación. La educación aparece así como una herramienta concreta para fortalecer la autonomía y la inclusión social.
En comunidades donde la vida cotidiana gira en torno a la cría de animales y al trabajo rural, la posibilidad de estudiar sin desarraigo representa una conquista histórica. La escuela, esta vez, no exige irse: llega al territorio, reconoce sus tiempos y se integra a una forma de vida que ahora suma conocimiento y horizonte de futuro.

