Una nueva crisis sacude al Louvre. A fines de noviembre pasado, una fuga de agua provocada por el mal estado de su red hidráulica dañó entre 300 y 400 libros y documentos de la biblioteca del departamento de antigüedades egipcias del museo, según confirmó el subdirector de la institución, Francis Steinbock.
El daño quedó al descubierto tras la filtración, originada por la apertura accidental de una válvula en un sistema antiguo de calefacción y ventilación que ya había sido señalada como obsoleta. Esa red estaba programada para ser reemplazada en una remodelación prevista para septiembre de 2026.
Las obras afectadas corresponden principalmente a revistas de egiptología y documentación científica, muchas de ellas datadas entre finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Si bien el museo aclaró que no se trató de “obras patrimoniales únicas”, los textos tienen un valor histórico y académico considerable, utilizados con frecuencia por investigadores.
Las autoridades del Louvre aseguraron que ninguno de los objetos centrales del patrimonio fue dañado, y que por ahora no se han detectado pérdidas “irreversibles”. Los ejemplares mojados serán sometidos a un proceso de secado y restauración antes de regresar a sus estantes.
Este incidente se produce apenas semanas después de un inesperado robo de joyas —valuado en más de 100 millones de dólares— que ya había puesto en evidencia graves falencias de seguridad y mantenimiento en la institución.

