El país se retira del Consejo de Derechos Humanos, siguiendo la línea de Estados Unidos y dejando de lado décadas de participación activa.
El gobierno de Javier Milei decidió que Argentina no presentará su candidatura para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, organismo donde había tenido un rol sostenido tras la recuperación democrática. La medida ya fue comunicada a los representantes argentinos ante la ONU y se formalizará en Ginebra.
La decisión refleja un claro distanciamiento de organismos internacionales, en línea con lo adoptado por Estados Unidos y Israel en los últimos meses. Para críticos, esto supone un retroceso en el compromiso del país con los derechos humanos y una pérdida de influencia en foros multilaterales clave.
Desde la Casa Rosada, se sostiene que la salida busca “alinear la política exterior con los intereses nacionales”, aunque especialistas advierten que podría afectar la imagen internacional de Argentina y su capacidad de incidencia en debates globales.

