El presidente de Estados Unidos lanzó una advertencia directa para que Nicolás Maduro abandone Venezuela antes del viernes. La conversación telefónica, conocida ayer, profundiza una tensión que viene escalando entre sanciones, operaciones militares y nuevas acusaciones impulsadas desde Washington.
La relación entre Estados Unidos y Venezuela volvió a tensarse después de que se conociera, ayer, una llamada en la que Donald Trump presionó a Nicolás Maduro con un ultimátum explícito: tiene tiempo hasta el viernes para abandonar el país. La filtración de esa comunicación reavivó un conflicto que hace meses avanza entre amenazas, acusaciones cruzadas y movimientos militares que inquietan a la región.
Según trascendió, durante esa conversación Trump ofreció a Maduro un salvoconducto hacia un país neutral, acompañado de promesas de inmunidad para él y parte de su entorno. Pero Caracas rechazó de inmediato esa vía. Maduro condicionó cualquier salida a una amnistía total, al levantamiento de sanciones económicas y al cierre de los procesos judiciales que enfrenta en Estados Unidos. La Casa Blanca descartó esas exigencias sin matices.
El ultimátum se inscribe en un clima donde Washington decidió elevar la presión. En las últimas semanas reforzó su presencia en el Caribe, impulsó operaciones contra embarcaciones sospechadas de narcotráfico y volvió a apuntar a sectores del gobierno venezolano bajo la acusación de integrar redes criminales. Desde Miraflores, esas medidas son interpretadas como parte de una estrategia para habilitar un cambio de régimen y avanzar sobre los recursos venezolanos.
La respuesta de Caracas llegó con tono firme. El gobierno denunció una injerencia directa y aseguró que no aceptará “chantajes externos”. Maduro reapareció en actos oficiales remarcando que permanecerá en el poder y defendió la legitimidad de su gobierno frente a lo que definió como maniobras de desestabilización impulsadas por Estados Unidos.
Arrancado este 2 de diciembre, el escenario se mantiene abierto y cargado de tensión. El ultimátum conocido ayer deja al liderazgo venezolano ante una decisión que podría redefinir el rumbo político del país y condicionar el equilibrio regional en los próximos días.

