La Cámara de Diputados de la Nación Argentina aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei con 135 votos a favor y 115 en contra.
La iniciativa regresará ahora al Senado de la Nación Argentina, donde se debatirán modificaciones la próxima semana.
Desde el oficialismo celebraron el resultado como un paso clave en su programa de desregulación. En un comunicado, la Oficina del Presidente sostuvo que la ley apunta a fomentar la creación de empleo registrado, reducir la informalidad, modernizar las normas laborales “adaptadas al siglo 21”, bajar la burocracia y “terminar con la industria del juicio en la República Argentina”.
La sesión fue seguida desde los palcos por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Un quórum ajustado y apoyos clave
El oficialismo consiguió el quórum a las 14.15 con 130 diputados presentes, uno más de los 129 necesarios para habilitar la sesión. Para lograrlo, contó con el respaldo de bloques aliados y sectores dialoguistas.
Entre los apoyos estuvieron legisladores de Juntos por el Cambio, la Unión Cívica Radical y el Movimiento de Integración y Desarrollo, además de representantes provinciales vinculados a gobernadores como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
Desde la oposición, el diputado de Unión por la Patria, Horacio Pietragalla Corti, entregó unas cadenas al presidente de la Cámara, Martín Menem, como “símbolo” de lo que calificó como una “ley esclavista”.
Movilización, represión y cacerolazos
Mientras se desarrollaba el debate, miles de personas se concentraron en las inmediaciones del Congreso convocadas por centrales sindicales y organizaciones sociales, entre ellas la CTA, sectores de izquierda, la UOM, ATE y agrupaciones de jubilados. La CGT, en cambio, no llamó formalmente a marchar.
Durante la jornada se registraron incidentes y una fuerte intervención de las fuerzas de seguridad, que aplicaron el protocolo antipiquetes con camiones hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma, en un operativo que superó los 1.800 efectivos y dejó al menos 16 personas detenidas.
Por la noche se registraron cacerolazos y ruidazos en distintos puntos del país en rechazo a la aprobación de la reforma.

