En la sesión preparatoria para definir las autoridades del Concejo Deliberante para el período 2026, el concejal Manuel Sosa decidió no acompañar la designación.
La postura, según explicó, no responde a nombres propios sino a una convicción institucional. Considera que las autoridades de un cuerpo legislativo deben surgir del diálogo, el debate y el consenso entre todos los bloques que representan a los vecinos.
Cuestionamientos al funcionamiento de las comisiones
Sosa puso el foco en el funcionamiento interno del cuerpo y especialmente en las comisiones de trabajo.
Actualmente, todas las comisiones están presididas por el oficialismo. Esa concentración, planteó, implica una mayor responsabilidad y exige apertura y pluralidad.
Sin embargo, los números del último año muestran otra realidad:
Comisión de Desarrollo Social: 2 reuniones.
Comisión de Obras Públicas: 4 reuniones.
Comisión de Presupuesto: 18 reuniones.
Comisión de Acuerdos: 38 reuniones.
Desde su espacio sostienen que la agenda legislativa priorizó proyectos impulsados por el oficialismo, mientras que numerosas iniciativas de la oposición permanecen sin tratamiento en comisión.
Reclamo de mayor debate y consenso
Para el edil, antes de ratificar autoridades debía realizarse un balance del funcionamiento legislativo y abrir una instancia de diálogo para mejorar la dinámica de trabajo en 2026.
Por coherencia institucional, decidió no avalar el esquema actual.
A pesar de la postura adoptada, adelantó que continuará presentando proyectos y defendiendo los temas que preocupan a los vecinos, con el objetivo de fortalecer el rol del Concejo como órgano de control y representación democrática.
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