La Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró responsable al Estado argentino por la muerte de Marcela Brenda Iglesias, la niña de seis años que falleció en 1996 cuando una escultura metálica se desplomó sobre ella en el Paseo de la Infanta, en el barrio porteño de Palermo.
El tribunal internacional consideró que hubo violaciones a los derechos a la vida, a la integridad personal y a la protección de la niñez, además de graves fallas en la investigación judicial del caso.
El fallo sostiene que el Estado no cumplió con su obligación de regular, supervisar y garantizar condiciones de seguridad en un espacio público donde se había instalado la estructura artística que provocó la tragedia.
También concluyó que la investigación posterior no avanzó con la debida diligencia, lo que derivó en la impunidad del caso tras la prescripción de la causa en la Justicia argentina.
El hecho ocurrió el 5 de febrero de 1996, cuando Marcela participaba de una excursión con una colonia de vacaciones. En ese momento, una escultura de hierro de gran peso cayó sobre la niña y le provocó la muerte en el acto, mientras otras dos menores resultaron heridas.
A pesar de que hubo personas procesadas por homicidio culposo y por fallas en la supervisión del espacio, el proceso judicial se prolongó durante años sin llegar a juicio.
Como parte de la sentencia, el tribunal ordenó al Estado argentino reconocer públicamente su responsabilidad, indemnizar a los padres de la víctima y crear un espacio memorial dedicado a la niñez en homenaje a la niña.
Además, deberá informar en el plazo de un año qué medidas adoptó para cumplir con las reparaciones dispuestas por la Corte.
Treinta años después de la tragedia, la resolución internacional busca cerrar un largo proceso impulsado por la familia de la víctima, que durante décadas reclamó verdad, justicia y reparación por una muerte que hasta ahora había quedado sin responsables condenados.
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