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Ni Una Menos: análisis de la cobertura de los principales diarios

Por Luis Emanuel Cecchini

¿Cómo construyeron distintos diarios la marcha? La relevancia que le asignaron al hecho, las palabras que utilizaron en sus titulares, el tipo de imagen que utilizaron. Un análisis discursivo de las portadas de Clarín, La Nación, Página 12, La Voz y El Diario.

En una semana atravesada por la desaparición y hallazgo sin vida de la joven Agostina Vega y un nuevo aniversario del fenómeno social “Ni una menos”, los medios de comunicación en general y los diarios en particular ofrecieron una variada gama de noticias, que invitan al análisis.

Con el fin de resumir lo ocurrido, de un modo simple y acotado (por el formato), pero lo más abarcativo posible, ofrecemos un análisis de los discursos informativos construidos en las portadas de cinco diarios: tres de alcance nacional: Clarín, La Nación y Página 12; uno provincial: La Voz; y un medio local: El Diario del centro del país.

Para dicho estudio resulta ineludible acudir a Eliseo Verón, uno de los semiólogos más influyentes en el estudio de la comunicación del siglo XX. En muy simplificadas palabras, Verón propone que el discurso de la información no es un reflejo transparente ni una copia fiel de la realidad. El hecho no «existe» en los medios tal como ocurrió en la realidad; el medio lo «construye» a través de procesos de selección y jerarquización y enunciación.

La ubicación de una noticia, el tamaño de la foto, las palabras y el tono del titular no son decisiones neutras, sino que expresan una ideología que le dicta al lector qué es lo importante y cómo debe interpretar el mundo. Cada medio propone una relación con su público. Al organizar la información, el diario está definiendo qué tipo de «lector» está buscando.

Si aplicamos este lente analítico a la cobertura mediática de la última movilización bajo el lema Ni Una Menos, observamos estrategias discursivas notoriamente contrapuestas.

El encuadre de la «Gestión Institucional»

Clarín y La Nación desplazan la movilización social a un plano secundario. La marcha no es el tema principal de sus portadas. El foco se traslada hacia la estabilidad del poder —la pelea por los jueces o el estado de las reservas—, posicionando al lector como un observador externo que supervisa una gestión estatal.

Clarín titula «Reclamos por Agostina en Córdoba», y La Nación lo hace con «Ni Una Menos: el dolor por Agostina potenció el reclamo».

Al utilizar términos como «reclamo», despojan a la protesta de su carácter disruptivo. La transforman en una demanda técnica o administrativa —un objeto de gestión—, desplazando el foco desde la violencia sistémica hacia la «politización» del hecho o la «intensidad» del malestar social. Al localizar “en Córdoba”, el medio de alcance nacional, le quitan fuerza territorial a la manifestación.

La interpelación performativa

Por otro lado, Página/12 dedica al hecho el espacio más jerarquizado de su portada y elige un enunciado con alta carga política: «Nuestras vidas no son descartables».

Aquí, el titular no busca describir. Es un discurso performativo para interpelar directamente al poder. El medio construye un sujeto colectivo que se reconoce como partícipe y exige una transformación social inmediata.

El anclaje de la proximidad

La Voz y El Diario también asignan al tema el sector más importante de su tapa. «Córdoba marchó al grito de justicia…», tituló La Voz. “La calle exige Ni Una Menos», enuncia El Diario. Estos titulares operan desde el anclaje territorial.

La estrategia aquí es la construcción de un «nosotros» geográfico. El hecho no es una nota más en la agenda nacional, sino una irrupción en el espacio público compartido por el lector.

La dimensión humana, presente en sus fotografías, refuerzan una mirada empática, cercana, que se diferencia de las tomas aéreas de los grandes medios, que a menudo buscan cuantificar la magnitud estadística del evento.

Conclusión: de la despolitización a la interpelación

Clarín y La Nación operan mediante el encuadre institucional —convirtiendo el dolor social en un indicador de gestión o un «reclamo» técnico—, el efecto logrado es una distancia aséptica. Al desplazar el Ni Una Menos a un plano secundario, estos medios priorizan la estabilidad del poder y la agenda económica, subordinando la urgencia de la justicia social a la lógica de la institucionalidad, en línea con los discursos negacionistas del gobierno nacional.

En la vereda opuesta, Página 12 utiliza la interpelación directa. Su titular no es un dato, sino un acto performativo que busca involucrar al lector en una causa común, transformando la información en un posicionamiento ético, propio de su línea editorial.

En tanto, La Voz y El Diario logran un efecto de proximidad que ancla el drama nacional en el territorio, convirtiendo la tragedia en un hecho comunitario que apela a la identidad y al horror compartido.

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