El Mensajero
Sociedad

Gracias, muchachos

Por Gustavo Billarruel

No me salen las palabras. Se me bañan los ojos y las lágrimas parecen quedarse ahí, como si tampoco quisieran irse. No sé si hoy ganó la lógica o si perdió la épica. Tal vez las dos cosas sean ciertas al mismo tiempo.

España fue superior. Esa es la lógica del fútbol. Pero Argentina dejó algo mucho más difícil de explicar con estadísticas: dejó el corazón en cada pelota, en cada corrida, en cada gota de sudor.

Yo sabía que llegaban cansados. Sabía todo el esfuerzo que había detrás de estos cuarenta días. Sin embargo, fueron una vez más. Lo intentaron hasta el final. Como había prometido Lionel Scaloni, entregaron la última gota de sudor. Y así fue.

¿Qué más podemos pedirles?

Desde 2018 hasta hoy nos regalaron una de las etapas más hermosas de la historia del fútbol argentino. Nos hicieron campeones, nos hicieron creer, nos hicieron volver a sentir orgullo de vestir la celeste y blanca. Pero, por encima de todos los títulos, nos hicieron felices.

Y no es poca cosa.

En estos tiempos, donde tantas veces sobran las malas noticias, ustedes nos regalaron alegría. Nos hicieron abrazarnos, nos hicieron llorar, hicieron que las plazas volvieran a llenarse y que millones de argentinos nos sintiéramos parte de un mismo abrazo.

Por eso no hay nada que reprochar.

Esta Selección nos representó porque nunca dejó de pelear. Porque fue un grupo antes que un conjunto de estrellas. Porque contagió compromiso, humildad y una forma de entender el fútbol que nos hizo sentir profundamente identificados.

Gracias, capitán. Gracias, Lionel Messi. Sos un fuera de serie. Sos diferente. Y hoy quiero decir algo profundamente personal. Crecí con Diego Armando Maradona como el máximo ídolo de mi vida. Durante 43 años pensé que ese lugar era imposible de compartir.

Pero el fútbol, a veces, también regala milagros. Vos conseguiste alcanzar ese mismo lugar. No necesitaste reemplazar a Diego ni competir con su historia; construiste la tuya con una grandeza que te puso, para mí, a su misma altura. Hoy siento el privilegio de haber vivido la época de los dos más grandes futbolistas que vieron mis ojos: Diego Armando Maradona y Lionel Messi.

Muchos dijeron que era tiempo de que te retiraras. Muchos dudaron. Yo también fui crítico cuando sentí que debía serlo. Hoy no tengo ningún problema en reconocer que estaba equivocado. No porque hiciera falta de tu parte demostrar nada, sino porque fuiste vos quien respondió como responden los grandes: jugando, trabajando, liderando desde la humildad y poniendo siempre al equipo por encima de cualquier nombre.

Nos hiciste felices, Lionel. Y eso vale más que cualquier explicación.

Gracias, Lionel Scaloni, por construir mucho más que un seleccionado. Construiste una familia. Un grupo que hizo que millones de argentinos sintiéramos que también empujábamos cada pelota desde donde nos tocara.

Hoy la lógica dice que España es campeona.

Pero la épica también deja campeones. Campeones del esfuerzo, de la entrega y del orgullo.

Gracias por hacernos sentir representados. Gracias por defender la camiseta hasta el último segundo. Gracias por recordarnos lo hermoso que es ser argentino.

Y ahora sí.

Ahora sí puedo aflojar.

Ahora sí las lágrimas salen. Pero no son de tristeza. Son de emoción. De gratitud.

Porque lo dieron todo. Porque no se guardaron nada. Porque dejaron hasta la última gota de sudor. Porque, aun cuando la lógica terminó imponiéndose, ustedes eligieron creer hasta el último segundo.

No hay absolutamente nada que reprochar.

Al contrario. Nos dieron mucho más de lo que podíamos pedirles. Mucho más de lo que imaginábamos.

Gracias por hacernos sentir orgullosos. Gracias por devolvernos la ilusión. Gracias por hacernos felices.

Ahora sí… las lágrimas encontraron, por fin, el camino.

Te puede interesar