El concejal Manuel “Manu” Sosa reunió a poco más de cien personas en Villa María en la jornada “Uniendo”, que congregó a vecinos, dirigentes barriales, representantes de clubes e instituciones locales. El evento fue presentado como un espacio de participación ciudadana, diálogo y trabajo conjunto para pensar la ciudad del futuro.
Sin embargo, más allá del tono colaborativo, la iniciativa no puede desligarse de la disputa política local. Sosa puso énfasis en la “cercanía con el vecino” y en la necesidad de “dejar atrás las gestiones entre cuatro paredes”, pero no ofreció definiciones concretas sobre cómo traducir esas consignas en políticas públicas reales.

La convocatoria, celebrada fuera del calendario electoral, se presentó como un gesto de compromiso social. No obstante, en un escenario de creciente desconfianza hacia la dirigencia, este tipo de eventos suelen funcionar también como medición de fuerzas y ensayo de visibilidad para posicionar liderazgos.
El trasfondo deja un interrogante abierto: ¿“Uniendo” será un verdadero germen de construcción plural y participativa, o un ejercicio con miras al sillón de Viñas?

