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Elecciones 2025: Valdés ganó la gobernación en Corrientes y la Libertad no Avanza.

El año electoral va tomando forma y durante la jornada de ayer los correntinos votaron a su nuevo gobernador y vice. Con más del 51 % de los votos, Juan Pablo Valdés, hermano del gobernador saliente Gustavo Valdés, se impuso en primera vuelta y garantizó la continuidad del radicalismo en la provincia.

La jornada electoral mostró una alta participación, superior al 72 %, pero estuvo marcada por la demora en la difusión de resultados y por críticas sobre la concentración de poder en un mismo espacio político desde hace más de dos décadas.

Los resultados

De acuerdo con los datos oficiales, Valdés obtuvo alrededor del 51,5 % de los votos, superando cómodamente el piso del 45 % requerido para evitar el balotaje.

En segundo lugar quedó el peronista Martín “Tincho” Ascúa con poco más del 20 %, seguido por el exgobernador Ricardo Colombi, que rondó el 17 %. Más relegada, la Libertad Avanza se ubicó en la cuarta posición con entre el 9 y 10 %de los sufragios, un resultado considerado decepcionante para un espacio que buscaba mostrarse competitivo en el interior del país.

Además de elegir gobernador, se renovaron cinco bancas del Senado provincial, quince en la Cámara de Diputados y cargos municipales en 73 localidades.

 Continuidad y poder familiar

La elección de Juan Pablo Valdés no solo asegura la permanencia de la UCR en la gobernación, sino que expone un fenómeno de familismo político que genera debate: Gustavo Valdés dejará el poder para que lo ocupe su hermano.

Este traspaso dentro de un mismo apellido alimenta críticas sobre la falta de alternancia real y la construcción de un poder provincial que parece girar en torno a círculos familiares y personales, más que a la apertura democrática o al recambio generacional.

La oposición, entre la dispersión y la derrota

El resultado dejó en evidencia la fragmentación opositora. Ni el peronismo con Ascúa ni la figura de Colombi lograron consolidar un liderazgo capaz de disputarle seriamente al oficialismo. La dispersión de votos, en un sistema electoral que premia al más votado si supera el 45 %, terminó allanando el camino para la victoria radical.

En paralelo, el flojo desempeño de la Libertad Avanza mostró los límites de la fuerza oficialista nacional para trasladar su caudal electoral a una provincia donde prima la estructura territorial de los partidos tradicionales.

Sombra sobre el escrutinio

Uno de los puntos más polémicos de la jornada fue la demora en la difusión de resultados. Aunque se había anunciado que estarían disponibles a las 21 horas, los primeros datos oficiales se conocieron recién pasadas las 22.

Este retraso generó sospechas en sectores opositores, que advirtieron sobre la necesidad de mayor transparencia y cuestionaron la opacidad del sistema de conteo provincial. Si bien no hubo denuncias formales de fraude, las dudas sobre la velocidad y la claridad del escrutinio quedaron instaladas.

Un triunfo con sabor a interrogante

La victoria de Juan Pablo Valdés consolida la hegemonía radical en Corrientes, pero también expone los desafíos democráticos de la provincia. La alta participación electoral demuestra un compromiso cívico de la ciudadanía, aunque la repetición de liderazgos familiares, la debilidad de la oposición y las dudas sobre el escrutinio plantean interrogantes sobre la calidad institucional.

Corrientes seguirá gobernada por el radicalismo, pero la gran pregunta es si la provincia logrará romper el círculo de poder concentrado o si el modelo de continuismo familiar se convertirá en la marca registrada de su política.

 

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