Dos tapas de Clarín, separadas por casi 25 años, muestran que la narrativa argentina frente a Estados Unidos y el FMI sigue anclada en la dependencia: de la espera pasiva de 2001 a la búsqueda subordinada de 2025.
Escribe: Lic. Luis Cecchini
Las tapas de los diarios son instantáneas de momentos políticos y económicos. Pero, a veces, también revelan patrones que se repiten. Basta comparar dos titulares de Clarín, separados por 24 años, para descubrir que la narrativa de la Argentina frente al poder externo prácticamente no ha cambiado.
En 2001, en plena crisis, el diario abría una edición de Agosto con: “EE.UU. analiza cómo ayudar a la Argentina”. En 2025, el encabezado en Septiembre dice: “Milei y Caputo buscan en EE.UU. respaldo al programa económico”.

Dos verbos, un mismo trasfondo
El contraste entre los verbos elegidos marca cierta diferencia discursiva. En 2001, el protagonismo estaba afuera: era Estados Unidos quien “analizaba”, quien tenía la capacidad de decidir. Argentina quedaba reducida a un rol pasivo, esperando un salvataje.
En 2025, el verbo cambia a “buscan”. Ahora la acción parece estar del lado del gobierno argentino, con Milei y Caputo viajando a Washington para gestionar apoyo.
Sin embargo, el trasfondo es similar: el éxito o el fracaso de esa gestión sigue dependiendo del aval externo.
Dependencia y subordinación en dos tiempos
El análisis del discurso, en clave de Elíseo Verón, permite ver cómo ambos titulares dejan huellas de una misma semiosis social: la de la dependencia estructural.
- 2001: Argentina aparece subordinada, a la espera de la decisión de otro.
- 2025: Argentina se muestra activa, pero igualmente condicionada a obtener legitimidad afuera.
- En un caso se trata de “esperar ayuda”, en el otro de “buscar respaldo”. El matiz cambia, pero la subordinación permanece.
Una constante en el relato político
La comparación deja en evidencia que, más allá de los cambios de gobierno y de contexto, persiste un mismo patrón: la incapacidad de narrarnos como un país con margen propio de decisión.
Los titulares no solo informan, también construyen realidad. Y en este caso, la realidad que se reproduce en 2001 y en 2025 es la de un país cuya estabilidad depende de lo que decidan en Washington.
Conclusión
De la pasividad de 2001 a la gestión subordinada de 2025, la Argentina sigue atrapada en el mismo guion.
Cambian algunos protagonistas, cambian los verbos, pero la trama es idéntica: la búsqueda de un aval externo que parece indispensable para sostener cualquier programa económico.

