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Bullrich apunta a Espert y reabre una herida incómoda en La Libertad Avanza

La política argentina tiene un don especial: lo que parecía enterrado siempre encuentra la forma de volver a escena. Esta vez, la chispa la encendió Patricia Bullrich. La ministra de Seguridad no dudó en poner el dedo en la llaga y pedir explicaciones “ya” al diputado José Luis Espert, su propio candidato en Buenos Aires, tras la difusión de un informe judicial que lo vincula con fondos del empresario Alfredo “Fred” Machado, detenido en Río Negro por narcotráfico y fraude.

“No podemos aceptar conductas de personas que hayan recibido plata del narco”, sentenció Bullrich, en una frase que dejó a muchos en su propio espacio político con los ojos abiertos. Porque no se trata de una acusación menor: el documento judicial de Texas menciona una transferencia de 200.000 dólares desde un fideicomiso de Machado hacia Espert, fechada el 1 de febrero de 2020.

Viejas sospechas, nuevas tensiones

El episodio se remonta a la campaña de 2019, pero vuelve a irrumpir en plena disputa electoral de 2025. Bullrich subrayó que lo importante no es cuándo ocurrió, sino qué explicación dio Espert y qué presentó en ese momento ante la Justicia electoral. En otras palabras: la ministra no quiere que quede ni una sombra de duda en el aire.

Del otro lado, Javier Milei salió a cubrir la espalda de su legislador. Calificó el caso como “otra operación” de la oposición y recordó que las denuncias contra Espert “ya circularon en 2019 y 2021”. Para el presidente, nada nuevo bajo el sol.

Una contradicción que incomoda

El problema es que el discurso libertario se apoya en la “guerra sin cuartel” contra el narcotráfico. Y en ese marco, que un candidato oficialista quede bajo sospecha de haber recibido plata de un empresario ligado al narco abre una grieta incómoda en la coherencia del relato.

Bullrich lo sabe. Y por eso endureció el tono: porque no hay bandera más frágil que aquella que se agita con fuerza mientras se le deshilachan las costuras por dentro.

Lo que está en juego

La polémica todavía está en etapa preliminar, pero instala una pregunta de fondo: ¿puede la política sostener un discurso de “tolerancia cero” mientras la sombra del financiamiento espurio se cuela en las campañas?

El caso Espert no solo incomoda a La Libertad Avanza: es un recordatorio de que la frontera entre la política y el dinero sucio siempre es más fina de lo que parece. Y que cada transferencia, cada aporte y cada silencio pesan más cuando se declama transparencia absoluta desde un atril.

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