El reconocido economista Ricardo Arriazu planteó dos panoramas radicalmente distintos para la economía argentina después de las elecciones legislativas del 26 de octubre. En declaraciones reproducidas por medios nacionales, el especialista advirtió que los resultados podrían marcar una diferencia sustancial en el rumbo del país: desde una rápida recuperación y estabilidad hasta un escenario de inestabilidad política y económica.
Un resultado favorable: respaldo, calma cambiaria y señales de confianza
Según Arriazu, si el oficialismo logra conservar al menos un tercio de las bancas en alguna de las cámaras del Congreso, el gobierno mantendría el equilibrio institucional necesario para evitar juicios políticos y preservar los vetos presidenciales. En ese contexto, señaló que Estados Unidos continuaría brindando respaldo financiero y político, lo que generaría un clima de confianza inmediata.
“Si el Gobierno obtiene ese nivel de apoyo, la economía puede cambiar de la noche a la mañana”, sostuvo el economista, al explicar que una consolidación política abriría la puerta a una rápida baja del tipo de cambio y, con ello, a una desaceleración de la inflación. La estabilidad fiscal, el control del dólar y el acompañamiento externo serían claves para sostener un proceso de recuperación en el corto plazo.
El otro camino: incertidumbre, tensión política y presión sobre el dólar
En cambio, Arriazu advirtió que si el Gobierno no alcanza ese tercio parlamentario, el país podría enfrentar un escenario de mayor confrontación política, con un Congreso dispuesto a desafiar las políticas fiscales y la conducción económica. Según su análisis, esa falta de equilibrio institucional podría derivar en la pérdida de apoyo internacional, especialmente de Estados Unidos, y en consecuencia aumentar la presión sobre el tipo de cambio y los precios.
En ese caso, el dólar no bajaría y la inflación volvería a tomar impulso, afectando directamente el poder adquisitivo y el clima de inversión. “Mientras el dólar siga siendo la unidad de cuenta de la economía, lo fundamental es mantenerlo tranquilo. Para eso, hay que eliminar la madre de todos los problemas: el déficit fiscal”, enfatizó.
El factor externo y el peso del déficit
Arriazu también explicó que, en materia de política monetaria, el vínculo con el exterior será decisivo. Diferenció el swap con China —al que definió como un asiento contable— del swap con Estados Unidos, que consideró más relevante por su capacidad para ser activado y utilizado en el pago de deuda o en intervenciones cambiarias.
A su juicio, el éxito o el fracaso del próximo tramo económico dependerá, en gran parte, de la consistencia fiscal y de la credibilidad institucional que el país logre sostener después de los comicios.
El diagnóstico de Arriazu deja entrever una idea central: la economía argentina no sólo depende de las variables técnicas, sino también de la estabilidad política y de la confianza que se proyecte hacia el exterior. El resultado electoral será, entonces, un punto de inflexión que definirá si el país se encamina hacia la calma o hacia una nueva etapa de incertidumbre.
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