Se cumplen 41 años de la publicación del informe Nunca Más, documento clave de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) que marcó un antes y un después en la historia argentina. Fue el presidente Raúl Alfonsín, apenas asumida la democracia en 1983, quien impulsó esta investigación con el fin de esclarecer los crímenes cometidos durante la dictadura cívico-militar que asoló al país entre 1976 y 1983.
El Nunca Más no fue un simple libro: se transformó en un pilar de la democracia recuperada. Con testimonios, pruebas y la voz de las víctimas, el informe dejó en evidencia el plan sistemático de represión ilegal, desapariciones forzadas, torturas y apropiación de menores. En sus páginas se condensó el dolor de miles de familias argentinas y el reclamo de verdad y justicia que, con el paso del tiempo, se convirtió en un compromiso colectivo.
Alfonsín, con coraje político, no solo impulsó la creación de la CONADEP, sino que también habilitó el histórico Juicio a las Juntas, proceso inédito en el mundo que juzgó a los máximos responsables del terrorismo de Estado. En un contexto donde muchos pedían “mirar hacia adelante”, el líder radical comprendió que la democracia debía sostenerse sobre la base de la memoria y la justicia.
Hoy, a 41 años del Nunca Más, Argentina sigue reafirmando aquel pacto democrático que nace del dolor pero también de la esperanza. Recordar no es un ejercicio del pasado, sino una forma de fortalecer el presente y el futuro. Nunca Más significa que la violencia, la persecución y el autoritarismo no tienen lugar en nuestra vida política.
El informe se convirtió en símbolo de resistencia cultural y política, en herencia para las nuevas generaciones y en recordatorio de que los derechos humanos no son negociables. La democracia que Alfonsín ayudó a reconstruir se sostuvo gracias a ese legado de memoria, verdad y justicia que aún hoy guía a la sociedad argentina.

