El Club Atlético Talleres de Córdoba vivió este domingo una jornada institucional trascendente: después de once años, los socios volvieron a las urnas para elegir autoridades, en una elección que marcó un nuevo capítulo en la historia albiazul. Con una participación récord que rondó los 12.000 votantes, Andrés Fassi fue reelecto como presidente, asegurando la continuidad de su gestión al frente del club de barrio Jardín.
Los resultados oficiales confirmaron un triunfo contundente de la lista “Adelante Talleres”, encabezada por Fassi, que obtuvo cerca del 80% de los votos (alrededor de 9.100 sufragios). Detrás se ubicaron Román Huespe, con la lista “Talleres Somos Todos”, que logró aproximadamente un 14%, y Adrián Gruppi, de “Talleres es de su Gente”, con poco más del 6% de apoyo.
La votación se desarrolló en un clima ordenado, con mesas habilitadas en el estadio La Boutique y en el Polideportivo Juan Pelatto. Desde temprano se formaron largas filas de socios y socias que esperaron bajo el sol para ejercer su derecho al voto, en un proceso que volvió a darle protagonismo al socio luego de más de una década sin comicios de esta magnitud.
Una jornada democrática y de alta participación
La elección de este domingo quedará marcada como un hito institucional para Talleres. Participaron más de once mil socios, una cifra que superó todas las expectativas y que fue destacada tanto por el club como por los observadores externos. La organización fue calificada como ejemplar, con un dispositivo electoral que permitió una jornada tranquila y sin incidentes.
El oficialismo celebró el resultado como una ratificación de su rumbo. “Este apoyo de los socios nos compromete aún más a seguir trabajando por el crecimiento deportivo e institucional del club”, expresó Fassi en declaraciones a la prensa tras conocerse los primeros resultados. Desde el club, el comunicado oficial publicado en su sitio web destacó el “compromiso y la participación democrática” de la masa societaria.
Una continuidad que genera consenso y debate
La reelección de Fassi consolida un liderazgo de más de una década al frente de la institución. Desde su llegada en 2014, el empresario cordobés transformó la estructura de gestión del club, impulsando una administración profesionalizada, inversiones en infraestructura y una mayor proyección internacional. Sin embargo, esa misma transformación ha sido motivo de críticas y debates dentro del mundo albiazul.
Diversos sectores de la oposición plantearon preocupaciones sobre el perfil empresarial que adoptó el club en los últimos años. Algunos referentes consideran que la conducción de Fassi tiende a priorizar un modelo más cercano al de las sociedades anónimas deportivas (SAR o SAD), lo que genera tensión con la tradición del club social de los socios. “Talleres es de su gente y no de un modelo de negocios”, expresó durante la campaña el candidato Adrián Gruppi, reflejando esa postura crítica.
En esa línea, también se cuestionaron ciertos cambios estatutarios recientes, interpretados por sectores opositores como una forma de extender los márgenes de reelección y consolidar el poder institucional. Desde la lista de Fassi defendieron esos ajustes como necesarios para acompañar el crecimiento del club y profesionalizar su estructura.
Entre la consolidación y los desafíos pendientes
El nuevo mandato de Fassi comienza con el desafío de sostener el equilibrio entre el crecimiento institucional y los resultados deportivos. Si bien Talleres ha logrado posicionarse en los primeros planos del fútbol argentino y continental, los socios reclaman una mayor coherencia entre el discurso de expansión y los logros dentro del campo de juego.
En el plano institucional, el reto será mantener la participación activa de los socios, garantizar transparencia en las decisiones económicas y fortalecer la rendición de cuentas. La masiva asistencia a las urnas demuestra que la comunidad albiazul tiene interés en involucrarse y seguir de cerca la gestión de su club.
Una elección que marca el pulso del modelo Talleres
El triunfo de Andrés Fassi no sólo ratifica una conducción: también reabre un debate profundo sobre el tipo de club que Talleres quiere ser. La legitimidad obtenida en las urnas le otorga al oficialismo una nueva oportunidad para demostrar que la profesionalización no debe estar reñida con la identidad social y participativa de la institución.
Talleres, que supo reconstruirse desde los momentos más difíciles, vuelve a mostrar su vitalidad en la voz de sus socios. La democracia albiazul se expresó en las urnas, y el desafío que viene será convertir esa participación en una gestión más abierta, plural y transparente.

