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Córdoba, escenario final: Milei apura su cierre mientras De La Sota reafirma a “Defendamos Córdoba”

El cierre de campaña encontró a Javier Milei en un punto de inflexión. Entre las urgencias del calendario y los movimientos tácticos de su círculo más reducido, el presidente decidió apurar su paso por Córdoba, esa provincia que alguna vez fue símbolo de su épica electoral y hoy se debate entre la expectativa y el desencanto.

El martes 21, Milei pisará suelo cordobés con el apuro de quien llega tarde a su propio acto. La parada, pensada originalmente como el cierre nacional de La Libertad Avanza, fue relegada tras un giro en la estrategia. Rosario se volvió prioridad: las encuestas mostraron allí un terreno más fértil y el “triángulo de hierro” del oficialismo optó por concentrar recursos donde la promesa de crecimiento parecía más tangible.

Esa decisión dejó a Córdoba en una suerte de pausa, con los libertarios locales haciendo equilibrio entre la fidelidad a la figura presidencial y la necesidad de mostrar músculo propio. Gonzalo Roca, el candidato provincial, encarna esa tensión: bajo perfil, discurso ortodoxo y una campaña que caminó sin estridencias, sostenida por el trabajo de Gabriel Bornoroni, el armador del espacio.

Pero mientras Milei busca oxígeno político en un territorio que ya no le es tan cómodo, Defendamos Córdoba se prepara para ofrecer un mensaje de signo opuesto.
El mismo martes, a las 18:30 en el Studio Theater, el espacio conducido por Natalia de la Sota convocará a un encuentro que se define en una palabra: unidad.

No una unidad vacía, sino una que se construye alrededor de la defensa de derechos, la educación, la salud pública y el trabajo. “Llegamos a la recta final reafirmando todo lo que nos une: la unidad que necesitamos para cuidar a nuestra gente y defender Córdoba con coherencia y esperanza”, expresó De la Sota en la antesala del acto.

Suena simple, pero no lo es. En tiempos donde la política parece fragmentarse en gestos efímeros y consignas encendidas, hablar de unidad es, también, una forma de resistencia.

El martes habrá dos actos, dos proyectos y dos formas de entender el país. Uno buscará capitalizar la inercia de un liderazgo vertical; el otro apostará a reconstruir la trama colectiva desde lo local. Y, una vez más, Córdoba será el espejo donde el país mire su propio reflejo: ese que alterna entre la euforia y la duda, entre el grito solitario y la esperanza compartida.

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