Cada último domingo de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Personas Sordas, una fecha que busca visibilizar la cultura sorda, promover el reconocimiento de la lengua de señas y reforzar la lucha por la igualdad de derechos.
La iniciativa surgió en 1958, cuando la Federación Mundial de Sordos (WFD, por sus siglas en inglés) instauró este día para dar a conocer las realidades, desafíos y conquistas de las comunidades sordas en todo el mundo. Desde entonces, distintos países desarrollan actividades culturales, marchas, charlas y encuentros para poner en el centro la importancia de la accesibilidad y la inclusión.
Históricamente, las personas sordas enfrentaron enormes barreras para comunicarse y participar plenamente en la sociedad. Durante siglos, fueron marginadas de la educación y de los espacios laborales. Recién en el siglo XVIII, con la creación de las primeras escuelas para sordos en Europa, comenzó a reconocerse la lengua de señas como un verdadero sistema de comunicación.
En Argentina, la lengua de señas argentina (LSA) fue reconocida oficialmente en 2023 como patrimonio cultural y lingüístico, un paso histórico que refuerza el derecho a la comunicación y a la identidad de la comunidad sorda. Este reconocimiento abrió nuevas puertas para garantizar intérpretes en ámbitos educativos, judiciales, sanitarios y de la vida cotidiana.
El Día Internacional de las Personas Sordas invita a reflexionar sobre la necesidad de una sociedad más justa, que garantice accesibilidad comunicacional, igualdad de oportunidades y respeto por la diversidad cultural. Como señalan muchas organizaciones, “la sordera no es una discapacidad que limite, sino una manera distinta de habitar el mundo y de expresarse”.
Hoy, más que nunca, esta fecha se convierte en un llamado a fortalecer políticas inclusivas, a difundir la lengua de señas y a reconocer que la diversidad enriquece a toda la sociedad.

