Cada 19 de septiembre en la Argentina se celebra el Día Nacional del Chamamé, una jornada destinada a revalorizar y difundir uno de los géneros musicales más representativos de la cultura litoraleña. La fecha fue instituida por el Congreso Nacional en homenaje a Mario del Tránsito Cocomarola, considerado uno de los máximos exponentes de este estilo, quien falleció un 19 de septiembre de 1974.
Orígenes e historia del chamamé
El chamamé tiene sus raíces en el mestizaje cultural que caracteriza al Litoral argentino, especialmente en la provincia de Corrientes. Surge de la fusión de las tradiciones guaraníes con los aportes europeos, en particular de los inmigrantes que trajeron el acordeón y el bandoneón. Con el tiempo, este género se consolidó como una música bailable, alegre y festiva, pero también capaz de expresar hondas nostalgias y sentimientos del pueblo correntino.
En sus primeros registros, el chamamé se transmitía de manera oral en fiestas familiares, reuniones y bailantas. Recién a mediados del siglo XX comenzó a tener mayor difusión a nivel nacional, gracias a músicos y compositores que lograron instalarlo en radios, discos y escenarios de todo el país.
Los grandes referentes
Hablar de chamamé es hablar de Mario del Tránsito Cocomarola, “el Taita del Chamamé”, creador de clásicos como “Kilómetro 11”, obra que aún hoy se entona como un himno cultural.
Otros nombres fundamentales son Ramón Ayala, Pocho Roch, Teresa Parodi, Antonio Tarragó Ros y más contemporáneamente Raúl Barboza, quien llevó este género a escenarios internacionales. También destacan figuras como Los de Imaguaré y Monchito Merlo, quienes han mantenido viva la tradición en las últimas décadas.
Un patrimonio cultural de la humanidad
En el año 2020, la UNESCO declaró al chamamé como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconociendo no solo su importancia musical, sino también el entramado social, identitario y afectivo que lo sostiene en las comunidades del Litoral.
Celebración y vigencia
Cada septiembre, el Día Nacional del Chamamé invita a las provincias del Litoral y al resto del país a recordar, bailar y emocionarse con sus melodías. Pero más allá de la fecha, este género continúa vivo en peñas, festivales y encuentros comunitarios que lo renuevan constantemente.
El chamamé es mucho más que música: es la expresión de un pueblo que encontró en el acordeón y la guitarra el modo de contar su historia, su paisaje y su sentir.

