Después de la derrota de Javier Milei en las elecciones bonaerenses, el Fondo Monetario Internacional rompió el silencio y envió un mensaje de respaldo al plan económico libertario. El organismo valoró tanto el esquema cambiario como la disciplina fiscal aplicada en los últimos meses.
La vocera del FMI, Julie Kozack, afirmó que el equipo técnico mantiene una cooperación estrecha con las autoridades argentinas para “consolidar la estabilidad y mejorar las perspectivas de crecimiento”. También subrayó el compromiso del país en sostener el marco monetario, las bandas cambiarias y el programa de desregulación que impulsa la Casa Rosada.
El Gobierno aprovechó la declaración como señal hacia los mercados. El ministro de Economía, Luis Caputo, replicó de inmediato el mensaje, mientras que Milei lo acompañó con una definición política: “No nos moveremos un milímetro: equilibrio fiscal, ajuste monetario y continuidad del esquema de bandas con el FMI”.
Con este gesto, el oficialismo intentó disipar dudas sobre posibles cambios en la política cambiaria, un tema sensible para los inversores.
La última manifestación pública del organismo había sido a fines de julio, cuando el directorio aprobó un desembolso de USD 2.000 millones tras la primera revisión del programa argentino. Desde entonces, el Fondo se había mantenido en silencio frente a la volatilidad económica y la tensión política que atravesó al Gobierno.

