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El Presupuesto 2026 vuelve a fojas cero y se tensa la apuesta dialoguista del Gobierno

El cierre de las sesiones ordinarias dejó sin vigencia los dictámenes del Presupuesto 2026 y obliga al Gobierno a decidir si convoca a extraordinarias para evitar una nueva reconducción del gasto. Gobernadores y bloques aliados reclaman definiciones mientras Javier Milei intenta sostener su discurso de apertura negociadora.

El debate quedó en pausa a las puertas del recambio legislativo. Con los dictámenes caídos, el Ejecutivo enfrenta el riesgo de gobernar otro año con la hoja de ruta heredada, un escenario que incomoda tanto a la Casa Rosada como a las provincias.

La apuesta oficial por una etapa más dialoguista también entra en tensión. Aunque el proyecto había avanzado en comisión con un dictamen favorable, el oficialismo confiaba en que la nueva composición del Congreso sería más propicia para lograr acuerdos amplios.

La urgencia se vuelve evidente: si no hay una ley aprobada antes del 31 de diciembre, el Gobierno deberá extender el presupuesto vigente. Funcionarios y mandatarios provinciales advierten que ese camino limita la previsibilidad financiera e impide proyectar obras y políticas nuevas.

Los gobernadores esperan señales claras sobre deuda, coparticipación y financiamiento. Sostienen que sin garantías mínimas será difícil acompañar un paquete fiscal que impacta de lleno en la administración provincial. Ese clima anticipa una negociación ardua y con final abierto.

El 10 de diciembre, con los nuevos legisladores ya en sus bancas, se abrirá una etapa con tiempos ajustados. Si el Ejecutivo llama a extraordinarias, dispondrá de un margen reducido para rearmar comisiones, obtener dictámenes y llegar al recinto antes del receso y los feriados.

El futuro del Presupuesto 2026 será una prueba determinante para medir la capacidad real del Gobierno de construir consensos en medio de tensiones por la coparticipación y un ajuste fiscal que atraviesa toda la agenda política.

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