Cada dos de noviembre se renueva una jornada de memoria y homenaje que atraviesa fronteras y tradiciones.
En la Argentina, el día está dedicado a recordar a los difuntos, una costumbre que reúne a familias en los cementerios y mantiene viva la práctica de honrar a quienes ya no están. Además, se evocan hechos y nacimientos que dejaron huella en la historia cultural y política del país.
En esta fecha nació el poeta y pintor Enrique Molina, una de las voces más originales de la poesía argentina del siglo veinte. También nació el político y dirigente Ricardo Alfonsín, figura pública de la democracia argentina.
En el plano latinoamericano, la fecha adquiere un sentido especial en México, donde se celebra el Día de los Muertos. Esta tradición, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, combina raíces indígenas y elementos católicos. En los pueblos y ciudades mexicanas se levantan altares con flores, velas, fotografías y alimentos preferidos de los difuntos, en una expresión que une el recuerdo con la alegría. La festividad, extendida durante los primeros días de noviembre, es una de las manifestaciones culturales más significativas del continente.
A nivel mundial, el dos de noviembre se recuerda como el Día de los Fieles Difuntos dentro de la Iglesia católica, una jornada destinada a la oración por quienes han fallecido. En el terreno histórico y político, en esta misma fecha de 1917 se firmó la Declaración Balfour, documento en el que el gobierno británico expresó su apoyo al establecimiento de un hogar nacional judío en Palestina. En 1947, el gigantesco avión de madera conocido como el “Spruce Goose” realizó su primer y único vuelo, marcando un hito en la historia de la aviación.
Y en 1976, Jimmy Carter fue elegido presidente de los Estados Unidos, iniciando una etapa de renovación política en ese país.

