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Inflación de julio: el «milagro «del 1,9% que no llega al bolsillo.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirmó que la inflación de julio de 2025 fue del 1,9%. El dato llega en medio de la incertidumbre generada por la suba del dólar oficial durante ese mes y de un discurso oficial que insiste en mostrar la desaceleración como un triunfo económico. Sin embargo, puertas adentro, los precios siguen erosionando el poder de compra y las expectativas apuntan a que lo peor podría verse en agosto.

En lo que va del año, el Índice de Precios al Consumidor acumula un 17,3%, y aunque el número parezca bajo en comparación con los años anteriores, el alivio real para los salarios es casi inexistente. La foto de julio muestra que el rubro Recreación y cultura se disparó un 4,8%, impulsado por las vacaciones de invierno, mientras que Prendas de vestir y calzado registró una caída del 0,9%, más vinculada a liquidaciones que a un verdadero abaratamiento.

El Gobierno se aferra a que la “corrección cambiaria” de julio —la devaluación del peso— no tuvo un impacto inmediato en los precios, como si eso fuera un triunfo duradero. Las consultoras advierten que el traslado a precios recién se verá reflejado en el IPC de agosto, lo que podría borrar el “buen” dato de julio de un plumazo. Mientras tanto, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires ya dio señales de aceleración: 2,5% en julio, con una variación interanual del 40,9% y un acumulado del 18,1%.

Consultoras: detrás del número “tranquilo”, una calma engañosa.

Previo a la publicación oficial, firmas como Eco Go, LCG y C\&T habían proyectado un IPC bajo, aunque no por un control real de precios, sino por factores estacionales y desaceleración en alimentos.

* Eco Go detectó que en la última semana de julio los alimentos consumidos en el hogar prácticamente no variaron (+0,03%), pero los consumidos fuera del hogar subieron 3,4%, empujando el promedio mensual a 1,8%.
* LCG informó caídas en verduras (-4,3%), carnes (-1,6%) y frutas (-1,3%), pero aclaró que sin panificados la suba mensual igual sería del 1,1%.
* C\&T estimó el mismo 1,9% que confirmó el Indec, aunque destacó un salto fuerte en verduras y un impacto notorio del turismo invernal. Sin esos factores, la inflación núcleo habría sido del 1,4%, la más baja desde mayo de 2020.

El consenso técnico es claro: la baja de julio se explica más por una mezcla de estacionalidad y postergación de aumentos que por una estabilidad real. El dólar más caro aún no golpeó el mostrador; cuando lo haga, será difícil sostener la narrativa de que la inflación “está controlada”.

La pregunta incómoda
Si el Gobierno celebra un 1,9% como si fuera un punto de inflexión histórico, ¿qué dirá cuando el dato de agosto —con dólar caro y tarifas en alza— devuelva el IPC por encima del 2% o incluso más?

Por ahora, la inflación parece contenerse en los papeles, pero en la calle la historia es otra: salarios cortos, góndolas cada vez más selectivas y un horizonte donde el único número que realmente baja es la paciencia social.

 

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