La semana laboral podría quedar en apenas dos días. Al menos así lo plantea Bill Gates, quien -en el marco de un análisis sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo humano– sostuvo que la automatización avanzada modificará radicalmente el concepto de rutina productiva.
Según Gates, la revolución de la IA no solo reemplazará tareas mecánicas o repetitivas: también empezará a hacerse cargo de funciones creativas y de gestión. Esto permitiría liberar al trabajador tradicional de gran parte de sus obligaciones y, de ese modo, reconstruir el equilibrio entre vida personal y laboral.
El empresario y filántropo advierte, sin embargo, que el cambio no será sencillo ni automático. A su juicio, el verdadero desafío no es tanto técnico como social: los gobiernos y las organizaciones deben anticiparse al reajuste para evitar que la brecha entre quienes pueden adaptarse y quienes queden relegados se amplíe.
Gates sostiene que el escenario podría consolidarse en la próxima década, momento en el que la tradicional jornada laboral de cinco días perdería peso frente a nuevos esquemas sostenidos en la eficiencia y la creatividad humana.

