Roger Waters, el histórico cofundador de Pink Floyd, volvió a levantar la voz con la fuerza que lo caracteriza, esta vez apuntando directamente contra líderes de ultraderecha en distintos países.
Entre los nombres señalados estuvo el del presidente argentino, Javier Milei, a quien incluyó en una advertencia que también alcanzó a otras figuras políticas que, según él, representan un retroceso para la democracia y los derechos humanos.
Pero sus declaraciones no quedaron ahí. Waters dedicó gran parte de su discurso a repudiar las acciones del Estado de Israel en la Franja de Gaza, denunciando lo que considera una ofensiva desmedida contra el pueblo palestino. Con un tono cargado de indignación, expresó su solidaridad con las víctimas y reclamó un alto definitivo a la violencia.
El artista, que desde hace años combina su música con el activismo político, insistió en que el mundo no puede seguir indiferente ante la devastación en Palestina. Su mensaje fue claro: es necesario poner fin a la represión y escuchar el clamor de millones de personas que exigen paz y justicia.
Con su estilo directo y sin medias tintas, Waters volvió a dejar en claro que no está dispuesto a callar frente a los conflictos que marcan la agenda internacional.

