La primera audiencia pública por la reforma de la Ley de Glaciares dejó un escenario de fuerte tensión, con rechazos de sectores científicos, ambientales y sociales que cuestionaron tanto el contenido del proyecto como la forma en que se desarrolla el debate.
Durante el encuentro, especialistas y representantes de organizaciones advirtieron que la iniciativa podría implicar un retroceso en la protección de los recursos hídricos, al flexibilizar controles sobre actividades extractivas en zonas sensibles.
En ese marco, señalaron que los glaciares no solo cumplen un rol ambiental clave, sino que constituyen reservas estratégicas de agua dulce fundamentales para distintas regiones del país.
Las críticas también apuntaron al procedimiento legislativo. Expositores señalaron la falta de tiempo para un análisis profundo y la escasa participación en etapas previas, lo que, según indicaron, limita la posibilidad de un debate amplio y transparente.
Este aspecto generó preocupación en el ámbito académico, desde donde reclamaron mayor apertura y rigurosidad.
Desde sectores políticos y productivos, en tanto, se defendió la necesidad de actualizar la normativa vigente para compatibilizar desarrollo económico y cuidado ambiental.
Sin embargo, esa postura no logró disipar las dudas expresadas en la audiencia, donde predominó un clima de desconfianza sobre las posibles consecuencias de la reforma.
El debate continuará en las próximas instancias parlamentarias, en un contexto atravesado por la tensión entre intereses económicos y la preservación ambiental.
Lo ocurrido en esta primera audiencia anticipa una discusión compleja, con impacto directo en el futuro de la política ambiental y la gestión de los recursos naturales en la Argentina.
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