El Instituto Nacional de Estadística y Censos difundió la actualización de las canastas básicas correspondientes a noviembre y confirmó que el ingreso mínimo para sostener un hogar familiar superó ampliamente el millón de pesos. La medición refleja el costo de los bienes y servicios indispensables que determinan el nivel de vida de las familias en el país.
El informe señala que una familia integrada por dos personas adultas y dos menores requirió un ingreso de un millón doscientos cincuenta y siete mil trescientos veintinueve pesos para no ser clasificada como pobre.
Este valor representó un incremento mensual del tres coma seis por ciento y mantuvo la tendencia de aumentos sostenidos observados a lo largo del año.
La línea de indigencia también mostró un avance significativo. El ingreso necesario para cubrir únicamente los alimentos esenciales alcanzó quinientos sesenta y seis mil trescientos sesenta y cuatro pesos, lo que implicó una suba del cuatro coma uno por ciento.
Esta medición marca el umbral mínimo por debajo del cual un hogar no logra asegurar su provisión alimentaria básica.
Los valores por persona de la Canasta Básica Alimentaria y de la Canasta Básica Total registraron aumentos mensuales que mantuvieron la presión sobre el poder adquisitivo.
La primera subió por encima del cuatro por ciento y la segunda avanzó alrededor del tres coma seis por ciento, acompañando la dinámica de precios de alimentos, servicios y bienes esenciales.
El informe destaca que todos los tipos de hogares relevados por el organismo estadístico superaron el millón de pesos necesario para no ser considerados pobres. En los hogares de menor tamaño el ingreso requerido también se ubicó por encima del millón, mientras que en aquellos con más integrantes las necesidades se ampliaron aún más.
Este panorama se desarrolla en un contexto de inflación persistente que condiciona la planificación económica de los hogares, especialmente en un mes caracterizado por gastos estacionales y ajustes de fin de año.
La combinación de aumentos mensuales en las canastas básicas y la pérdida de poder de compra agrava las dificultades para sostener un nivel de vida estable.
Los datos oficiales de noviembre vuelven a exponer la distancia entre los ingresos percibidos por gran parte de la población y los montos necesarios para cubrir las necesidades esenciales.
Más allá de los indicadores, la situación revela una presión constante sobre la economía doméstica y un escenario que continúa siendo desafiante para la mayoría de los hogares del país.

