Por Eva Pathenay
En el Día de los Jardines de Infantes y de las Maestras Jardineras, que se conmemoró el 28 de mayo, dialogamos con Stella Maris Ruggiero, directora del Jardín de Infantes José Manuel Estrada del barrio Bello Horizonte, sobre los desafíos de la educación inicial, el rol docente y la importancia del juego en la infancia.
–¿Cuál considera que es el principal desafío de la educación inicial en la actualidad?
–El mayor desafío es no perder la identidad del nivel inicial. Hoy trabajamos todos los campos del conocimiento, como lengua, matemática y ciencias, pero siempre a través del juego. Los niños aprenden jugando y quitarles esa posibilidad sería quitarles una parte esencial de la infancia. El juego no es un entretenimiento sin sentido: es una estrategia pedagógica que les permite conocer el mundo, comprender roles sociales y construir aprendizajes significativos.
–¿Por qué el juego ocupa un lugar tan importante dentro del jardín?
–Porque es la manera natural que tienen los niños de aprender. Cuando juegan al médico, a una heladería o a un circuito vial, están incorporando conocimientos, desarrollando lenguaje, resolviendo problemas y comprendiendo situaciones de la vida cotidiana. A través del juego se acercan a la matemática, las ciencias, la literatura y a las relaciones con los demás.
Los niños aprenden jugando y quitarles esa posibilidad sería quitarles una parte esencial de la infancia.
–¿Cómo se trabaja concretamente ese aprendizaje en el aula?
–Partimos de situaciones reales y significativas para ellos. Investigamos, buscamos información, realizamos visitas y desarrollamos proyectos. Por ejemplo, trabajamos la temática de la heladería con las salas de 3, 4 y 5 años. Cada grupo aborda el tema desde distintas complejidades y luego realizamos una experiencia donde el jardín se transforma en una heladería real. Allí los niños asumen diferentes roles y ponen en práctica todo lo aprendido.
–¿Qué características tiene el rol del docente de nivel inicial?
–Es un rol muy amplio. El docente debe conocer y trabajar todos los campos del conocimiento, además de saber cómo enseñarlos. Somos docentes multifuncionales porque articulamos matemática, ciencias, lenguaje, música, educación física y muchos otros contenidos dentro de una misma propuesta. Nuestro trabajo consiste en generar experiencias donde esos saberes se relacionen con la vida cotidiana de los niños.
El juego no es un entretenimiento sin sentido: es una estrategia pedagógica que les permite conocer el mundo y construir aprendizajes significativos.
–¿Qué cambios observa hoy en las infancias?
–Vemos muchas más necesidades emocionales y también más situaciones que requieren acompañamiento específico. Los docentes muchas veces deben atender cuestiones sociales, afectivas y de salud que exceden lo pedagógico. Además, la inclusión plantea desafíos importantes y no siempre contamos con todos los profesionales necesarios para acompañar adecuadamente a los niños y a las instituciones.
–¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las familias?
–Que dediquen más tiempo a escuchar y mirar a sus hijos. Los niños necesitan afecto, atención y presencia. Hoy muchas veces se intenta llenar esos espacios con objetos o con tecnología, pero nada reemplaza una conversación, un abrazo o el tiempo compartido. Los chicos necesitan sentirse escuchados y acompañados para crecer de manera saludable.
–¿Y cuál es su mensaje para los docentes?
–Que no olvidemos la esencia del nivel inicial. Es una etapa maravillosa donde los niños descubren el mundo, aprenden a convivir, a respetar al otro y a expresarse. Hay que defender el juego, la escucha y los tiempos propios de la infancia.
–¿Cómo ve el futuro de la profesión?
–Con preocupación. Cada vez hay menos jóvenes que eligen estudiar para maestras jardineras. La tarea se ha vuelto muy compleja y muchas veces los docentes se sienten solos frente a las demandas actuales. Sin embargo, seguimos apostando a esta vocación porque sabemos que las primeras infancias son fundamentales para el desarrollo de toda la sociedad.
Los chicos necesitan sentirse escuchados y acompañados para crecer de manera saludable.

